La versión ha sido la misma prestada por Gallego en las ocasiones previas en las que, en sede judicial, ha sido preguntado por este extremo: trasladó en su coche a Pano a las inmediaciones del cuartel general del PSOE para que dejase sendas bolsas, de plástico transparente que iban abiertas (lo que le permitió visualizar el contenido de las mismas) y metida, a su vez, en otra de cartón de doble asa, «color tierra», «con tacos de billetes» de 50 euros. Si bien no ha podido precisar el importe total contenido en los paquetes porque, en ningún momento, la empresaria le habló de ello, ni le dio ninguna explicación al respecto.
Así las cosas, a las preguntas del letrado, Álvaro Gallego ha explicado que primero llevó a Carmen Pano a la oficina de Aldama, en la calle Alfonso XIII de Madrid, con la misma bolsa, también a llevar dinero, y después la condujo a la sede del PSOE, pero no ha podido asegurar que fuese el mismo dinero que el que llevó a Ferraz.
«No puedo asegurar que fuese la misma bolsa», ha dicho, y más tarde, al ser preguntado si tiene constancia de que el dinero que llevó a Ferraz procedía del que recogió de la oficina de Aldama, ha respondido: «Yo creo que sí, bajó con parte de la bolsa».
Según el testigo, el dinero que llevó a la oficina de Aldama procedía de su socio, Claudio Rivas, «para los pagos de la licencia de Villafuel», empresa sobre la que pivota una trama de fraude millonario en el sector de hidrocarburos en la que Aldama, Carmen Pano y Claudio Rivas están investigados en la Audiencia Nacional.
Que el dinero procedía de Rivas lo supo por haberlo «oído varias veces». Según el testigo, que primero ha dicho que conocía a Aldama «de vista» y que luego coincidió con él «dos o tres veces», eran 600.000 euros que entregó a Aldama en varias partes y él estuvo presente dos veces.
El tribunal ha querido indagar más sobre cómo sabía que el dinero que llevó a finales de 2020 a la oficina de Aldama venía de Rivas, y el testigo ha contestado que «lo trajo un emisario suyo esa mañana a la casa de Carmen Pano», y ha asegurado que le vio
La empresaria Carmen Pano aseguró este jueves en el Tribunal Supremo, donde se celebra el juicio del ‘caso mascarillas’, que el chalet de Cádiz adquirido por la presunta trama de Víctor de Aldama fue una «contraprestación» para el exministro de Transportes José Luis Ábalos. «El ministro quería una casa», dijo la testigo, que vinculó el uso de la vivienda a la ayuda del político a los negocios de Aldama.
Pano, que está investigada en la Audiencia Nacional por el caso del fraude del IVA en los hidrocarburos, ratificó una vez más que fue la encargada de entregar 90.000 euros en metálico en la sede del PSOE en Ferraz, en dos pagos de 45.000 euros. Estos hechos no forman parte de la causa que se juzga en el Supremo, pero el tribunal ha permitido las preguntas.
Según la testigo, la compra del chalé de La Línea de la Concepción (Cádiz) corrió a cargo del empresario Claudio Rivas, socio de Víctor de Aldama. En un primer momento, le trasladaron que se trataba de una inversión, pero con el tiempo comprobó que “era para el señor Ábalos”. Su versión es que la compra estaba vinculada a las gestiones para conseguir una licencia de operador de hidrocarburos a favor de Villafuel. “El señor Aldama dice que el tema de la operadora se va a conseguir y que el señor ministro quería una casa», explicitó.
En otro momento de su declaración, Pano volvió a insistir en que hizo dos entregas de efectivo por valor de 45.000 euros cada una en la sede socialista de la calle Ferraz. El dinero, reiteró, se lo entregó Víctor de Aldama. La primera vez acudió a Ferraz en taxi porque él no podía ir y le pidió que le hiciera “el favor”.
Carmen Pano explicó también que Claudio Rivas le transfirió “más de 600.000 euros” a sus cuentas. De esa cantidad, sacó de una cuenta bancaria 45.000 euros por lo que cuenta con los asientos correspondientes a la operación, y los llevó al despacho de Aldama, que le pidió el favor de llevar el dinero al PSOE.
La empresaria relató que esa cantidad iba en “billetes de 50 y alguno de 100” y que “siempre” actuó con el “mismo modus operandi», pues «el dinero se metía en una bolsa de plástico, se doblaba y se metía en una bolsa de papel tipo Zara”.
Según la declaración de Pano, Víctor de Aldama “siempre” había tenido “muy buenas relaciones” con el Gobierno, una circunstancia que se le trasladó en varias ocasiones al empresario Claudio Rivas, socio del empresario acusado en la empresa que se sitúa en el centro de la trama de los hidrocarburos.
En otro momento de la declaración, Pano respondió a preguntas sobre si llegó a comunicarse con el exministro José Luis Ábalos durante el proceso de adquisición del chalé de Cádiz, a lo que respondió que no ha “hablado nunca con el señor Ábalos”.
Por su parte, Leonor Gonzalez Pano, hija de la empresaria. ha confirmado hoy en la Sala de vistas que el comisionista le confesó que la trama había recibido «500.000 euros» de la familia Hidalgo, propietaria de la aerolínea, por la operación de rescate.
Se trataría de una recompensa económica para premiar las gestiones de uno de los acusados de Aldama, por lograr que la SEPI (Sociedad Estatal de Participaciones Industriales), dependiente del Gobierno, rescatase a Air Europa.
Hasta la fecha, se conocían las declaraciones que la joven había realizado, en uno de los audios identificados en los dispositivos móviles incautados a varios de los acusados, en las que según su versión, en mayo de 2025, «Pepe Hidalgo», presidente de Globalia, a su vez propietaria de Air Europa, habría entregado medio millón de euros a Koldo García Izaguirre, asesor de Ábalos cuando era titular de Transportes, presuntamente, como pago a los favores prestados desde el Ministerio, para lograr que el rescate se materializase, con éxito.

