Los actuales propietarios, que tomaron las riendas de la compañía en 1983, están celebrando un proceso confidencial y muy restringido entre un pequeño grupo de inversores especializados en infraestructuras que están interesados en la potencial adquisición del activo. La operación, que se encuentra todavía en una etapa inicial, contempla dar entrada en el capital a un socio financiero (cabe la posibilidad de que sea mayoritario) que aporte el pulmón financiero necesario para consolidar el sector mediante la adquisición de otras marinas bajo el paraguas de la marca Puerto Banús, una de las más reconocidas.
Blackstone ya está aplicando esta estrategia a través de Safe Harbor, que tenía Marina Barcelona 92 (MB92) en su lista de potenciales adquisiciones antes de la compra de Monaco Marine. CVC, por su parte, ha puesto en venta D-Marin, su operador de marinas, que seguirá aplicando una estrategia de consolidación cuando encuentre un comprador.
La transacción en torno a Puerto Banús combinará, previsiblemente, la venta de acciones con una ampliación de capital para dotar al grupo de los recursos necesarios con los que hacer frente al proyecto de crecimiento. Es previsible que los actuales dueños reinviertan para poder beneficiarse de la futura revalorización del activo, aunque la estructura de la operación no está concretada todavía.
Puerto Banús opera a través de una concesión a 99 años otorgada a José Banús en 1967 por parte el Ministerio de Obras Públicas (que con el traspaso de competencias a las CCAA pasó a manos de la Junta de Andalucía) para la construcción y explotación del puerto, que pasó a manos de la familia Vidiella en 1983 y cuyo vencimiento se extiende hasta 2066.
El accionariado de la compañía se lo reparte la tercera generación de la familia fundadora. Se trata de los herederos de Alberto Vidiella Tudores, empresario fallecido en 2016 que compró Puerto Banús a su tío José Banús a comienzos de los años ochenta y que fue el artífice de que el recinto trascendiera más allá de la actividad náutica y deportiva para convertirse en un icono turístico, comercial y del lujo en Marbella.
El grupo que opera Puerto Banús factura en torno a 20 millones anuales mediante la gestión del recinto (amarres, inmobiliario, párking, hostelería, eventos y patrocinios…) con un ebitda que se sitúa alrededor de los 10 millones.
