El importe medio alcanzó los 172.535 euros (+13,5%) y el tipo de interés medio se situó en el 2,87%, consolidando a España como uno de los mercados con condiciones hipotecarias más competitivas de Europa. En concreto, «la edad media de acceso a la primera vivienda ya está en los 41 años, siete más que la media europea. Eso no es un dato aislado: es el síntoma de un mercado donde cada generación juega con reglas, plazos y barreras de entrada completamente diferentes», afirma Thadhani, portavoz de Finteca
Para los más jóvenes, la hipoteca sigue siendo una posibilidad remota. Según datos de pisos.com, solo el 7% de la Gen Z está pagando una hipoteca, frente al 37% de los millennials y el 42% de la generación X. El 35% vive de alquiler y un 26% en pisos compartidos. El salario medio anual de la Gen Z se sitúa en 19.356 euros (Banco de España), mientras los precios de la vivienda crecen un 12,9% interanual. Según EAE Business School, los jóvenes tardan un 36,7% más que sus padres en reunir el 20% de entrada: 3,6 años frente a 2,6 en 1993. «Para la Gen Z, el acceso a la vivienda no es una cuestión de voluntad, sino de aritmética», señala Thadhani.
Los millennials son el grupo que más activamente busca vivienda en propiedad y el que lo hace en condiciones más desventajosas. El 37% está pagando hipoteca, y en el tramo de 25 a 34 años la compraventa (28%) ya supera al alquiler (26%), según Fotocasa. Pero el coste patrimonial es alto. Según Fedea, la tasa de propiedad entre menores de 35 años cayó del 65% en 2008 a menos del 40% en 2022. La riqueza mediana de los jóvenes se desplomó de 101.040 a 23.500 euros en dos décadas, mientras los mayores de 65 acumulan una media de 321.987 euros en activos reales. «Comparar hipotecas no es un lujo, es una necesidad: medio punto en el tipo puede suponer miles de euros en una operación que condicionará su economía durante décadas», apunta Thadhani. El 39% de esta generación destina entre 300 y 499 euros mensuales a la cuota. La hipoteca fija es su opción mayoritaria (53%), reflejo de una generación que prioriza estabilidad.
“Hipotecarse a partir de los 50 es más habitual de lo que parece”, revela el experto. Sin embargo, el principal condicionante que aparece es el plazo. Las entidades exigen liquidar la hipoteca antes de los 75 años: a los 50, el plazo máximo se sitúa entre 25 y 30 años; a los 55, baja a 20-25 años; y cerca de los 60, raramente supera los 15-20 años. La consecuencia es una cuota más elevada o la necesidad de aportar una entrada mayor. «A partir de los 50, la hipoteca deja de ser solo una decisión financiera y se convierte en una decisión de planificación vital», destaca Thadhani, quien recuerda que, a día de hoy, uno de cada 10 boomers destina más de 1.000 euros al mes al pago de la hipoteca.
Los expertos recomiendan una entrada del 30-40% para este perfil, frente al 20% estándar. Iniciativas como “Mi Primera Vivienda” de la Comunidad de Madrid, que en 2026 amplió su cobertura a personas de 40 a 50 años, reflejan que el acceso tardío es un fenómeno estructural en España.
Las 501.073 hipotecas de 2025 confirman que la financiación ha dejado de ser el cuello de botella. “El tipo medio del 2,87% y un euríbor estabilizado en torno al 2-2,3% configuran un escenario favorable, pero los precios comenzaron 2026 con una nueva subida y la oferta sigue siendo insuficiente”, comenta Thadhani. En este contexto, uno de cada tres jóvenes compra ya con avales ICO y “la capacidad de comparar condiciones de múltiples entidades se ha convertido en un factor determinante para la decisión financiera más importante de la mayoría de los hogares”.

