Según explicó, esta fortaleza permite al país afrontar el actual shock energético desde una posición más sólida que la del resto del continente. Brufau subrayó que Repsol ha invertido en refino sin apoyo regulatorio y que, en el actual contexto de escasez de queroseno, estas decisiones están siendo finalmente reconocidas por la opinión pública.
El conflicto en Oriente Medio y el cierre del estrecho de Ormuz han provocado disrupciones en el suministro de petróleo y productos refinados, especialmente queroseno y diésel. Frente a ello, España se beneficia de contar con ocho refinerías altamente eficientes y abastecidas por crudos diversos, principalmente de la cuenca atlántica, en contraste con el resto de Europa, donde han cerrado 35 refinerías en los últimos quince años. Brufau destacó que la Unión Europea importa cerca del 60% de la energía que consume, lo que la sitúa en una posición de vulnerabilidad, y defendió la necesidad de explotar los recursos propios, incluidos los hidrocarburos, además de impulsar renovables y combustibles alternativos.
En este contexto, pidió reducir barreras a la inversión, financiar infraestructuras energéticas y evitar costes regulatorios excesivos para la industria europea, garantizando una energía asequible para ciudadanos e industrias.
Por su parte, el consejero delegado de Repsol, Josu Jon Imaz, repasó los resultados de 2025 y destacó la prioridad de mantener una retribución al accionista competitiva. Entre 2026 y 2028, la compañía destinará entre el 30% y el 40% del flujo de caja operativo a dividendos y recompra de acciones, lo que permitirá aumentar el dividendo por acción entre un 6% y un 9% anual hasta 2028. En 2026, el dividendo en efectivo alcanzará los 1,051 euros por acción, un 7,8% más que el año anterior.
Imaz señaló además las prioridades de negocio: generación de caja en Exploración y Producción, crecimiento industrial con nuevas plantas de combustibles renovables y sintéticos, expansión del área Cliente hasta superar los cuatro millones de usuarios en 2028 y el desarrollo de generación baja en carbono, con el objetivo de alcanzar 9 GW instalados a finales de ese año. Todo ello, con el compromiso de garantizar el suministro energético y proteger sectores clave de la economía española en el actual contexto geopolítico.
En cuanto a las prioridades de negocio, el área de Exploración y Producción seguirá centrada en la generación de caja libre, apoyada en una ejecución eficiente de los proyectos y una gestión activa de la cartera, con más del 80% de la inversión destinada a Estados Unidos. El objetivo es alcanzar una producción media de entre 580.000 y 600.000 barriles equivalentes de petróleo al día.
Dentro del negocio Industrial, el consejero delegado de Repsol, Josu Jon Imaz, destacó como principales palancas de crecimiento la nueva planta de combustibles renovables de Puertollano, ya en fase de puesta en marcha; la futura planta demostrativa de combustibles sintéticos de Bilbao; la ampliación del complejo industrial de Sines, en Portugal; y el desarrollo de la Ecoplanta de Tarragona, cuyo inicio de operaciones está previsto para 2029.
El área Cliente reforzará su propuesta multienergía, impulsando tanto el negocio tradicional como los nuevos servicios, con el objetivo de superar los cuatro millones de clientes de electricidad y gas en 2028. En Generación Baja en Carbono, la compañía avanzará hacia un crecimiento autofinanciado, con la previsión de poner en operación un gigavatio anual y alcanzar los 9 GW instalados a finales de 2028.
En el actual contexto geopolítico, Imaz subrayó que la prioridad de la mayoría de los países es garantizar el suministro de energía y materias primas, y defendió la importancia de contar con una energía fiable y competitiva, así como con capacidades industriales y tecnológicas propias. En este sentido, reiteró el compromiso de Repsol con la seguridad de suministro para limitar el impacto de la crisis en sectores clave de la economía española, como el turismo.
En cuanto a los acuerdos de la Junta General de Accionistas, los accionistas aprobaron la gestión de la compañía en 2025 y dieron luz verde a un dividendo de 0,551 euros brutos por acción con cargo a ese ejercicio, que se abonará el 8 de julio. Sumado a lo ya pagado en enero de 2026, la retribución total de este año alcanzará los 1,051 euros por acción, un 7,8% más que en 2025. Asimismo, se aprobó el reparto de otros 0,53 euros brutos por acción con cargo a reservas libres, previsto para enero de 2027.
La Junta también respaldó una reducción de capital mediante la adquisición de acciones por 350 millones de euros y delegó en el Consejo de Administración la facultad de ejecutar reducciones adicionales de hasta el 10% del capital social. Finalmente, se aprobó la designación de PricewaterhouseCoopers como auditor y la reelección de varios consejeros.
