Es la principal conclusión de una investigación de CIVIO: entorno al 10% de las viviendas alquiladas en España tienen como caseros a un total de 737 empresas propietarias, al menos, de 50 viviendas.
El análisis de la organización toma como referencia los datos ofrecidos por los registros de fianzas de once comunidades autónomas: es prácticamente la única forma de conocer la realidad del mercado del alquiler. Con los datos de los portales privados como única referencia a nivel nacional —los datos públicos están en manos de las autonomías—, es complicado esbozar un dibujo claro sobre quién es quién en el mercado inmobiliario. Precisamente, esta semana el Gobierno central ha acordado con los consejeros autonómicos la transferencia de sus registros de alquiler para arrojar luz sobre la realidad de los arrendamientos.
Según CIVIO, entre esos centenares de sociedades destacan grupos inmobiliarios (604 empresas), aunque quienes más vivienda acumulan son los bancos españoles y los fondos de inversión estadounidenses: Caixabank es uno de los principales caseros de España (con 22.000 viviendas), seguido del fondo estadounidense Blackstone (19.600), CBRE (casi 8.100 viviendas), Cerberus (casi 7.000 viviendas) y el Banco Santander (5.000 viviendas).
Aunque solo tienen en su mano en torno al 10% de los alquileres españoles en las regiones analizadas, los expertos coinciden en apuntar a estos megatenedores como unos de los responsables de la espiral alcista de precios que sufre desde hace años nuestro país. «Al haber más intereses sobre el mercado, este va subiendo su precio», cuenta el investigador del Observatorio CODE, Gabarre.
El precio del alquiler encadena una década de subidas anuales ininterrumpidas en España Sus actualizaciones, en muchos casos abusivas, empujan al alza la rentabilidad de los alquileres y terminan arrastrando al resto del parque de vivienda. Es algo así como un ‘efecto faro’ sobre el nivel de precios general. «En muchas ciudades, el mercado de la vivienda ya no depende de la demanda entendida como la gente que vive en ese lugar, sino cada vez más de las dinámicas financieras que están presionando muchísimo los precios», explica el investigador del instituto IDRA, Jaime Palomera.
El problema del acceso a la vivienda se ha convertido en uno de los principales motores de desigualdad económica en España: los pisos se están concentrando en menos manos y empiezan a ser accesibles solo para quienes ya tienen uno. Esta acumulación ha ido creciendo en los últimos años, pero tiene su origen en los años posteriores a la crisis de 2008, especialmente cuando nos referimos a la que está en manos de grandes empresas.
«Los fondos adquirieron los bienes —vivienda y suelo— que se privatizaron de manera directa o indirecta tras la crisis financiera. En muchos casos, son pisos que habían sido financiados con dinero público y se malvendieron», explica Gabarre. «Ese es el principal daño», añade, «en muchos casos, son pisos de otras cajas de ahorros y otros bancos que provenían de promotores privados que quebraron». «Fueron rescatados con dinero público y han terminado en manos de estos tenedores»
