Cuerpo, ha insistido en que la propuesta no busca mutualizar la deuda de los Estados, como se defendía en anteriores iniciativas, sino mejorar la eficiencia de las emisiones y avanzar en la reducción de la fragmentación financiera dentro de la eurozona. Según el plan español, la Unión Europea podría emitir alrededor de 850.000 millones de euros anuales. Sumados a los aproximadamente 750.000 millones de deuda común ya emitidos desde la pandemia, el volumen total alcanzaría cerca de cinco billones de euros en un plazo de cinco años. Diversos economistas consideran que una cifra de esa magnitud permitiría consolidar un auténtico activo europeo libre de riesgo.
No obstante, la propuesta ha vuelto a encontrarse con la oposición de algunos socios. El ministro de Finanzas de Países Bajos, Heinen, reiteró el rechazo tradicional de su país a este tipo de instrumentos, mientras que la ministra finlandesa, Purra, manifestó igualmente que la emisión conjunta de deuda no constituye una solución aceptable para Finlandia.
El presidente del Eurogrupo, Kyriakos Pierrakakis, reconoció que se trata de una cuestión de gran relevancia para el futuro de la Unión, pero admitió que, por el momento, no existe una posición común entre los Estados miembros que permita avanzar hacia una decisión compartida.
La realidad es que, los principales apoyos a los eurobonos suelen proceder de los países del sur de Europa y de aquellos que defienden una mayor integración fiscal europea. Entre los gobiernos que históricamente han respaldado o mostrado simpatía hacia la deuda conjunta europea destacan:
• España, que acaba de presentar una nueva propuesta en el Eurogrupo.
• Francia, cuyo presidente Macron ha vuelto a impulsar el debate sobre la emisión conjunta de deuda.
• Italia, tradicionalmente favorable a mecanismos de financiación comunes para grandes inversiones europeas.
• Grecia, que ha defendido en diversas ocasiones una mayor solidaridad financiera dentro de la eurozona.
Por el contrario la oposición sigue concentrándose en los llamados países «frugales» del norte de Europa:
• Alemania
• Países Bajos
• Finlandia
• Austria
• Suecia
En la reunión del Eurogrupo, Países Bajos y Finlandia rechazaron explícitamente la propuesta española, mientras que el presidente del organismo reconoció que actualmente no existe consenso.
En este contexto los defensores y detractores discrepan precisamente sobre por los riesgos que la operación conlleva
Mutualización del riesgo Los países más solventes temen acabar respaldando indirectamente la deuda de los Estados con mayores déficits o niveles de endeudamiento.
Riesgo moral Los gobiernos más disciplinados fiscalmente sostienen que algunos países podrían relajarse en el control de sus cuentas públicas al saber que el riesgo está compartido.
Mayor exposición para los contribuyentes Si un Estado tuviera dificultades para cumplir sus compromisos, el coste podría recaer parcialmente sobre el conjunto de los países participantes.
A la contra los partidarios aducen que este tipo de actuaciones supondrian
Menores costes de financiación Al emitirse deuda respaldada conjuntamente, los intereses podrían reducirse para muchos países europeos.
Creación de un activo refugio europeo Un mercado de eurobonos amplio podría convertirse en una alternativa a los bonos del Tesoro estadounidense y reforzar el papel internacional del euro.
Financiación de grandes proyectos comunes Defensa, transición energética, digitalización o infraestructuras son algunos de los ámbitos para los que se plantea este instrumento.
En definitiva, el debate enfrenta dos visiones: quienes creen que los eurobonos harían a Europa más fuerte y competitiva mediante una financiación conjunta más eficiente, y quienes consideran que podrían trasladar riesgos financieros desde los países más endeudados hacia los más solventes. Actualmente, esta segunda preocupación sigue impidiendo que haya un consenso dentro del Eurogrupo.
