Sin embargo, ha alegado que nunca ha recibido un euro por el trabajo, ni de su cliente ni del PSOE, motivo por el que renunció a seguir representándole.
Álvarez ha declarado durante una hora como testigo ante el juez de la Audiencia Nacional, donde ha reconocido que se negó en rotundo a operar de la manera que la exmilitante socialista le ofrecía, aseverando que él solo cobra directamente de su cliente o de una sociedad vinculada a este para evitar problemas. En octubre del pasado año, Ábalos renunciaba a la representación de su abogado «siguiendo instrucciones de su mandante», justificándose en «diferencias irreconducibles».
Asimismo, el letrado ha negado haber recibido pagos del partido y que Díez hubiera coordinado la defensa de Ábalos y Koldo en el caso mascarillas, por el que el extitular de Transportes ha recibido una pena de 24 años de prisión.
Durante su declaración, ha sido preguntado por las dos reuniones concertadas en su despacho con Leire y el exsecretario de Seguridad Francisco Martínez —ahora juzgado en el caso Kitchen— el 15 y el 22 de julio de 2024. Si bien reconocía haberlas organizado, limitaba su papel a haber sido un mediador entre las partes y mencionaba que la fontanera le habría ofrecido a Martínez un pacto con la Fiscalía —que pide 15 años de cárcel para él— a cambio de aportar documentación que perjudicase al PP.
La Unidad Central Operativa de la Guardia Civil apuntaba en uno de sus informes que Leire «podría haber gestionado el pago por parte del PSOE» de la defensa de Ábalos. Los agentes recogieron que «parece ser que no se habrían cumplido los plazos y cauces acordados para su abono, teniendo que intermediar para ello» Díez. «Este abogado rechazó la defensa por incumplimiento de pagos», apostillaba el texto.
