Uno de los casos de este tipo más sonados fue el de mayo del año pasado en la línea de alta velocidad que une la capital con el sur y que afectó a 6.300 viajeros y 18 trenes.
Sin embargo, lejos de haberse controlado, el robo de cable está creciendo a medida que pasa el tiempo. El Ministerio de Transportes es consciente de esta situación y ya está trabajando en una propuesta para endurecer las penas modificando el artículo 240 del Código Penal e incorporando «un subtipo agravado de robo con fuerza, castigado con penas de dos a seis años de prisión, cuando la sustracción de elementos de la infraestructura ferroviaria atente contra la circulación o el servicio».
Solo en lo que va de mes hasta ayer se han producido 11 robos de cable en la red, 5 de ellos en la línea de alta velocidad Madrid-Andalucía. Muchas veces son cables de fibra óptica que, cuando se retiran de manera abrupta, generan problemas en los sistemas de señalización, lo que complica la circulación y genera retrasos y cortes. Según datos de Adif proporcionados a la Cadena SER, las incidencias por robos de cable se han duplicado en un año. En junio de 2025 fueron 26, mientras que en junio de este año hemos alcanzado las 50.
El aumento de este tipo de delitos tiene que ver, sobre todo, con los cortes de algunos tramos por obras o mantenimiento, pero que siguen influyendo en la circulación: «Yo creo que lo que explica este aumento es que muchas veces se cortan las vías para hacer trabajos, pero primero o no se trabaja en toda la línea a la vez o a veces no se trabaja en ninguna parte de la línea. Casi un 30% del tiempo que la vía está cortada, nadie está trabajando allí. La línea convencional de Madrid-Zaragoza lleva mucho tiempo cortada y, cuando se iba a recuperar, no se pudo por los robos».
