En declaraciones a Bloomberg, aseguró que con el nivel actual de los tipos es poco probable que la inflación regrese al objetivo a medio plazo, por lo que será necesario un mayor ajuste monetario. Además, advirtió de que los elevados costes de la energía podrían mantener la inflación por encima del 2% durante un periodo prolongado.
Schnabel alertó de que una prolongación del conflicto aumentaría el riesgo de efectos indirectos sobre los precios, especialmente si la demanda sigue siendo sólida. A su juicio, esperar a que estas presiones se reflejen en los salarios supondría reaccionar demasiado tarde.
Según informa Reuters, varios responsables del BCE se inclinan por una subida de tipos en septiembre para contener el impacto inflacionario derivado de la guerra entre Irán e Israel, aunque sin comprometerse a nuevos endurecimientos posteriores.
La institución ya elevó los tipos en junio, por primera vez en casi tres años, para evitar que el encarecimiento de la energía se extendiera al conjunto de la economía. Schnabel también destacó la resistencia de la actividad económica: el PIB de la eurozona creció un 0,4% en el segundo trimestre y los últimos datos han superado las expectativas.
Pese a ello, evitó concretar hasta dónde podrían llegar las próximas subidas, aunque señaló que los mercados parecen entender correctamente la reacción del BCE ante la evolución de la inflación.
