No obstante, esta fortaleza convive con una estructura empresarial muy fragmentada, dominada por pequeñas empresas familiares. Para la consultora Rhombus, este es el principal reto del sector. “La demanda no es el problema; el desafío es adaptarse a un entorno más competitivo, donde la tecnología, la presión de costes y la internacionalización exigen mayor escala y profesionalización”, señala Rams, su CEO.
La fragmentación, las crecientes necesidades de inversión en tecnología y capacidad productiva, el estrechamiento de márgenes y el relevo generacional están acelerando procesos de integración. “Cada vez resulta más complejo garantizar la continuidad de muchas empresas familiares, lo que impulsa operaciones que en muchos casos eran inevitables”, añade.
En este contexto, las fusiones y adquisiciones (M&A) han pasado de ser una herramienta de crecimiento a una palanca estratégica para reorganizar el sector. Según Rams, muchas pymes necesitan ganar tamaño para mantener su competitividad e invertir en tecnología, eficiencia operativa y marca.
La consultora destaca que las mayores oportunidades estarán en segmentos donde la integración mejore la eficiencia de toda la cadena de valor y en actividades con mayor valor añadido e internacionalización. Además, crece el interés de fondos especializados en alimentación y tecnología por proyectos con capacidad de consolidación y expansión. “La consolidación no trata solo de ganar tamaño, sino de crear estructuras más simples, eficientes y preparadas para competir globalmente”, afirma Rams. En este proceso, los asesores desempeñarán un papel clave para estructurar operaciones y alinear intereses. La integración, las economías de escala y la profesionalización marcarán, según la firma, el futuro del sector agroalimentario español.

