Durante tres días, Madrid volvió a ser escenario de la máxima competición automovilística internacional después de casi medio siglo. Y lo hizo con un éxito que merece ser reconocido por la extraordinaria respuesta del público, la repercusión económica, la proyección internacional y la capacidad de sus instituciones y empresas para hacer realidad un acontecimiento de esta magnitud.
353.000 personas acudieron al nuevo circuito MADRING a lo largo del fin de semana. Una respuesta que confirmó el enorme atractivo de la Fórmula 1 y situó a Madrid entre las grandes capitales internacionales capaces de acoger acontecimientos deportivos de primer nivel.
Pero el éxito no se midió únicamente en las gradas. La carrera superó los dos millones de espectadores en España entre televisión y plataformas digitales. Madrid no solo fue el escenario de la competición: fue, durante todo el fin de semana, una de las imágenes más visibles de España ante millones de personas en todo el mundo.
Ese escaparate internacional resulta especialmente relevante para una economía como la madrileña. Las ciudades compiten por atraer turistas, inversiones, talento, congresos y grandes proyectos empresariales. La reputación internacional y la capacidad de generar confianza forman parte de esa competencia. Y Madrid ha demostrado que sabe situarse en ella.
Las cifras económicas confirman la importancia del acontecimiento: un impacto estimado de 467 millones de euros y cerca de 8.850 empleos directos. Recursos y oportunidades que alcanzaron a la hostelería, el comercio, el transporte, la logística, la construcción, los servicios profesionales, la tecnología, la cultura y el ocio.
Detrás de este evento existe una extensa cadena de empresas, trabajadores y profesionales. Su capacidad de movilización constituye una de sus grandes lecciones. Madrid cuenta con un tejido productivo diverso, dinámico e internacionalizado, desde grandes compañías vinculadas a infraestructuras, tecnología o movilidad hasta pequeñas y medianas empresas que prestan servicios relacionados con el turismo y el ocio.
La celebración del Gran Premio puso de manifiesto, una vez más, que la colaboración entre administraciones, instituciones y empresas es uno de los grandes activos de nuestra Comunidad. La Comunidad de Madrid, el Ayuntamiento, IFEMA Madrid y la Cámara de Comercio compartieron una visión y trabajaron para convertir un proyecto de enorme complejidad en una realidad.
Los grandes acontecimientos requieren coordinación, profesionalidad, capacidad de gestión y una voluntad compartida. El resultado superó las expectativas y permitió a Madrid recuperar un lugar en el calendario internacional de la Fórmula 1.
Pero, sobre todo, confirmó algo más importante: nuestra ciudad está preparada para acoger los grandes eventos que definen el presente y el futuro de las ciudades globales.
La Fórmula 1 reforzó también la posición de Madrid como destino turístico, cultural y de negocios. La llegada de visitantes nacionales e internacionales generó actividad, consumo y visibilidad para una ciudad que ya es referencia internacional en turismo urbano, cultura, gastronomía, ferias y congresos.
El verdadero valor de acontecimientos como este no reside solamente en unos días de competición. Su éxito deja una huella que puede prolongarse en el tiempo: nuevas oportunidades de inversión, mayor reconocimiento internacional, conexiones empresariales y una imagen de ciudad abierta, moderna y capaz de organizar con excelencia.
Madrid ha demostrado que puede competir entre las grandes capitales mundiales del deporte y del entretenimiento, y que dispone de las infraestructuras, el talento y el tejido empresarial necesarios para acoger proyectos de dimensión internacional.
Como presidente de la Cámara de Comercio de Madrid, quiero destacar especialmente esta última dimensión. El éxito del Gran Premio es también un éxito de nuestras empresas y de sus profesionales: de su capacidad para trabajar, innovar, prestar servicios y responder a las exigencias de un acontecimiento global.
Cuando se apagaron los motores del primer Gran Premio de España en MADRING, quedó algo más que el recuerdo de una carrera histórica y de la victoria de Kimi Antonelli. Quedó la certeza de que Madrid ha dado un nuevo paso adelante en su proyección internacional.
Y esa es, probablemente, la mejor noticia de todas: Madrid no solo ha acogido la Fórmula 1. Madrid ha demostrado que está preparada para el futuro.
