Según la organización, este escenario responde a un fuerte desequilibrio entre oferta y demanda, agravado por la escasez estructural de producto en alquiler en un contexto de elevada demanda. Según datos de AMADEI, los precios más elevados se concentran en los distritos prime de la capital. Salamanca lidera el ranking con rentas medias que superan los 2.200 euros mensuales, seguido de Chamberí y Chamartín, en torno a los 2.000 euros, y Centro y Retiro, entre los 1.800 y 1.900 euros. No obstante, incluso los distritos tradicionalmente más accesibles registran ya niveles muy elevados: en Carabanchel o Latina los precios rondan los 20 €/m², en Puente de Vallecas se sitúan en torno a 20,1 €/m² y en Usera entre 18 y 19 €/m². En Villaverde y Vicálvaro, considerados los más asequibles, los alquileres oscilan entre 14 y 17 €/m², lo que se traduce en rentas cercanas o superiores a los 900-1.000 euros para viviendas medias.
Esta presión en la capital está desplazando la demanda hacia el área metropolitana, donde cada vez más municipios presentan un alto nivel de tensión. A los ya habituales Getafe, Leganés, Parla o Fuenlabrada se suman otros como Móstoles, Alcorcón, Torrejón de Ardoz, Valdemoro o Alcalá de Henares, todos ellos con incrementos significativos de precios y una creciente competencia entre demandantes. En algunos casos, como Parla, las subidas han superado el 40% interanual, mientras que en municipios como Getafe o Leganés se sitúan entre el 20% y el 30%, evidenciando que la tensión se extiende ya a toda la región.
El acceso al alquiler se ha endurecido notablemente. En la actualidad, los propietarios exigen cada vez más garantías: contratos indefinidos, ratios de esfuerzo por debajo del 30-35% de los ingresos, seguros de impago y, en muchos casos, avales adicionales. Esta situación, unida a la altísima demanda, provoca procesos de selección muy restrictivos que dejan fuera a amplias capas de la población, especialmente jóvenes, familias con rentas medias y familias vulnerables.
