El rendimiento del Treasury avanzó este jueves más de 13 puntos básicos, hasta el 5,11%, después de rebasar ya el umbral del 5% en la sesión anterior.
Los inversores reaccionaron a unos indicadores de actividad mejores de lo esperado. La economía estadounidense registró su mayor expansión empresarial en más de cinco años, con avances tanto en manufacturas como en servicios, reforzando la percepción de que el crecimiento sigue siendo sólido.
A ello se sumaron las declaraciones del gobernador de la Fed, Michael Barr, quien afirmó que probablemente serán necesarios nuevos ajustes monetarios para devolver la inflación al objetivo del 2%, apoyado en un mercado laboral aún fuerte.
La presión sobre los bonos también aumentó tras una débil subasta de deuda a cinco años del Tesoro. La emisión se cerró con una rentabilidad del 5,03%, muy por encima de la media de las últimas colocaciones, mientras que la demanda, especialmente por parte de compradores internacionales, fue inferior a la habitual.
Según los analistas, la combinación de unos datos macroeconómicos robustos y una menor apetencia por la deuda pública está llevando al mercado a exigir mayores rendimientos para financiar al Gobierno estadounidense.
