Este comportamiento favorable estuvo impulsado por el aumento de la demanda de servicios sanitarios privados, en un contexto marcado por la saturación del sistema sanitario público y por la apuesta de los operadores privados por la modernización tecnológica, orientada a mejorar las capacidades diagnósticas y terapéuticas de los centros. El principal motor del crecimiento volvió a ser el segmento de aseguradoras, mutuas y entidades colaboradoras con la Seguridad Social, cuya facturación se elevó hasta los 8.460 millones de euros. En 2025 registró un avance del 7,0%, concentrando así el 58% del valor total del mercado.
Por su parte, los ingresos procedentes de conciertos con la sanidad pública alcanzaron los 4.805 millones de euros, con un crecimiento más moderado, cercano al 3%, representando algo menos de un tercio del volumen de negocio sectorial.
La facturación generada por la clientela privada pura aportó el 9% restante del mercado, situándose en 1.365 millones de euros, cifra que supuso igualmente un incremento del 3% respecto al año anterior. En cuanto a la estructura de la oferta, en 2025 operaban en España 420 hospitales privados, con una dotación conjunta de 46.552 camas, lo que situó la capacidad media por centro en 111 camas, confirmando el predominio de clínicas de reducida dimensión.
Los procesos de adquisición de centros y las operaciones de fusión protagonizadas por los principales grupos continuaron intensificando el grado de concentración del sector. En este contexto, los cinco primeros operadores reunieron una cuota de mercado conjunta del 43,6%, porcentaje que se elevó hasta el 52,5% al considerar a los diez primeros grupos.
