En este contexto, según los datos de Sociedad Española de Alquiler Garantizado, el 70% de los arrendadores reconoce que hoy prioriza minimizar riesgos de impago y conflictos jurídicos antes que maximizar la rentabilidad de su vivienda, una tendencia al alza en 2026 ante el aumento de la inseguridad jurídica y la incertidumbre regulatoria. Desde SEAG advierten de que el mercado del alquiler atraviesa un momento especialmente delicado. Más del 60% de los propietarios asegura haber endurecido las condiciones de acceso a sus viviendas durante el último año y alrededor del 50% admite haber rechazado perfiles por dudas sobre su solvencia o estabilidad económica. Además, aproximadamente uno de cada tres pequeños propietarios se plantea abandonar el alquiler tradicional ante el temor a procesos largos de recuperación de la vivienda o situaciones de morosidad.
La compañía considera que esta situación está agravando todavía más la crisis habitacional, especialmente en las grandes ciudades y zonas tensionadas. Cuando un propietario percibe que alquilar su vivienda implica un riesgo elevado y escasa capacidad de reacción ante un impago, la consecuencia natural es retirar oferta o endurecer al máximo los filtros de acceso.
El resultado es un mercado cada vez más excluyente, con menos vivienda disponible y mayores dificultades para acceder al alquiler.
Sin confianza no habrá más oferta. Y sin más oferta es imposible estabilizar precios o mejorar el acceso a la vivienda. La realidad es que muchos pequeños propietarios hoy prefieren no alquilar.
