El Gobierno estima ahora que el Producto Interior Bruto (PIB) avanzará un 2,6% en 2026, cuatro décimas por encima de la proyección anterior.
Esta revisión al alza incorpora, por primera vez, el impacto del conflicto en Oriente Medio iniciado en febrero. Pese a este factor de incertidumbre, el Ministerio de Economía, Comercio y Empresa considera que la economía española mantendrá un ritmo sólido de expansión, incluso por encima de las estimaciones de organismos como el Banco de España (2,3%) o el Fondo Monetario Internacional (2,2%).
El Ejecutivo atribuye esta mejora a la progresiva desescalada de las tensiones internacionales, que habría limitado el impacto negativo del conflicto sobre la actividad económica. Según sus cálculos, la guerra restará únicamente dos décimas al crecimiento anual, un efecto que será compensado por la fortaleza interna de la economía.
En este contexto, el Gobierno subraya que el crecimiento se apoyará principalmente en el consumo privado y la inversión como principales motores de la actividad durante el periodo 2026-2029. Asimismo, destaca el papel de la mejora del empleo y el aumento de la productividad como factores que reforzarán esta evolución positiva.
De cara a los próximos años, el Ejecutivo mantiene una perspectiva optimista y prevé que el crecimiento del PIB se sitúe por encima del 2% entre 2027 y 2029. Este dinamismo estaría acompañado por un avance del consumo interno y la inversión por encima del propio crecimiento económico, lo que favorecería la creación de empleo y permitiría reducir la tasa de paro por debajo del 10%, hasta situarla en torno al 9,9%.
En el ámbito de las finanzas públicas, el Gobierno también anticipa una mejora de las cuentas, con una reducción progresiva del déficit hasta el 2,1% del PIB en 2026 y el 1,85% en 2027. Estas previsiones servirán de base para la elaboración del nuevo techo de gasto y la fijación de los objetivos de estabilidad presupuestaria.
El cuadro macroeconómico aprobado constituye, así, el punto de partida para el informe de situación económica que acompañará la definición de dichos objetivos y marcará el primer paso en el proceso de elaboración de los Presupuestos Generales del Estado, cuyo debate deberá abordar el Congreso en los próximos meses.
