Son el corazón de la economía real, el motor que transforma las ideas en proyectos, la iniciativa individual en oportunidades colectivas y el esfuerzo diario en progreso económico y social. Por eso, reconocer su contribución no es únicamente un acto de justicia hacia quienes emprenden y crean empresas. Es también una forma de reivindicar el modelo de desarrollo que queremos para Madrid y para España.
La décima edición del Premio Pyme del Año de Madrid, que organizamos desde la Cámara de Comercio de Madrid junto al Banco Santander y la Cámara de Comercio de España, con la colaboración de El País, nos ha vuelto a ofrecer una excelente oportunidad para reflexionar sobre el valor de nuestras empresas y sobre los desafíos a los que se enfrentan. Diez años reconociendo el talento empresarial significan diez años poniendo rostro a historias de iniciativa, valentía, trabajo en equipo y capacidad de superación.
Por eso, los Premios Pyme del Año representan, además, una forma de reconocer que el éxito empresarial tiene muchas dimensiones. Crear empleo, desarrollar talento, innovar, abrir nuevos mercados o incorporar la sostenibilidad a la gestión son distintas maneras de contribuir al progreso. La Mención Especial al Legado Empresarial, incorporada en esta décima edición, nos recuerda también que una empresa no se mide solo por sus resultados presentes, sino por su capacidad para perdurar, adaptarse y dejar una huella positiva en las personas y en su entorno.
Mi enhorabuena a todas las empresas que han presentado su candidatura y, especialmente, a las que han recibido este reconocimiento. Cada una representa una aportación valiosa a nuestra economía y demuestra que detrás de la competitividad hay personas comprometidas con sus proyectos y con el futuro.
Porque detrás de cada pyme hay personas que han asumido riesgos, que han tomado decisiones difíciles y que han dedicado tiempo, recursos y esfuerzo a convertir una idea en una realidad. Hay proyectos que han nacido de una oportunidad detectada en el mercado, negocios familiares que han sabido adaptarse al paso de las generaciones y empresas innovadoras que han encontrado nuevas formas de responder a las necesidades de sus clientes. Todas comparten algo fundamental: la voluntad de construir, generar valor y mirar hacia adelante incluso en momentos de incertidumbre.
Las cifras explican la dimensión de este fenómeno. Las pymes representan el 99,8 % de las empresas españolas y generan más de dos tercios del empleo. Pero su importancia no puede medirse únicamente en términos estadísticos. Las pymes crean oportunidades profesionales, dinamizan nuestros barrios y municipios, sostienen actividades económicas esenciales y contribuyen a la cohesión social. Su éxito repercute en sus trabajadores, sus proveedores, sus clientes y en el conjunto de la sociedad.
En Madrid, su papel resulta especialmente relevante. Nuestra región destaca por su dinamismo económico, su capacidad para atraer inversión y su apertura a los mercados internacionales. Detrás de esa fortaleza existe una amplia red de empresas que compiten cada día, muchas veces desde estructuras reducidas, para ofrecer mejores productos y servicios, incorporar nuevas tecnologías y encontrar oportunidades de crecimiento. Su capacidad de adaptación constituye una de las grandes fortalezas de nuestra economía.
Sin embargo, tampoco debemos idealizar el camino empresarial. Crear una empresa y mantenerla en el tiempo exige esfuerzo, conocimiento, capacidad de gestión y una enorme disposición para adaptarse. Hoy, nuestras pymes afrontan retos que van desde la transformación digital y la incorporación de la inteligencia artificial hasta la captación de talento, la internacionalización y la transición hacia modelos más sostenibles. Todo ello en un entorno marcado por la incertidumbre y con unos recursos que, en muchos casos, son limitados.
En la Cámara conocemos bien esa realidad porque estamos en contacto permanente con el tejido productivo. En 2025, prestamos apoyo a más de 54.800 empresas a través de nuestras distintas áreas de actuación, y 34.549 empresas recibieron atención a través de nuestros servicios empresariales. Ese contacto directo nos permite conocer sus dificultades y trasladar a las administraciones propuestas que responden a necesidades reales.
Ante esta realidad, debemos ser claros: apoyar a las pymes es una prioridad económica y social. Necesitamos un entorno que facilite la actividad empresarial, reduzca las trabas administrativas innecesarias, favorezca el acceso a la financiación y permita invertir, innovar y crecer. No se trata de eliminar las reglas, sino de garantizar que sean claras, proporcionadas y compatibles con la capacidad de las empresas para desarrollar su actividad. Cada obstáculo innecesario supone tiempo y recursos que una pyme deja de dedicar a mejorar su negocio, contratar, innovar o abrir nuevos mercados.
Y esa es la lógica que está desarrollando la política económica de la Comunidad de Madrid. Madrid es el motor económico y de creación de empleo de España y no es por casualidad, sino por causalidad. Por ejemplo, la Línea Abierta contra la Hiperregulación de la Comunidad de Madrid ha permitido eliminar o simplificar un total de 738 normas y cargas administrativas que dificultaban la actividad económica y los trámites de ciudadanos y empresas. Ese entorno regulatorio estable, junto a una política fiscal competitiva, la seguridad jurídica y la estabilidad institucional, favorece que se creen 80 empresas al día, que se creen uno de cada cuatro empleos que se producen en España y que se genere el 20 % del Producto Interior Bruto estatal.
También necesitamos incentivar la inversión productiva, la innovación, la formación y la incorporación de tecnología. En definitiva, facilitar que las empresas puedan ganar dimensión, mejorar sus procesos y competir en mercados internacionales. Por eso también debemos reforzar el acompañamiento a las empresas durante todas las etapas de su desarrollo. La formación, la digitalización, la internacionalización y el acceso al conocimiento son herramientas decisivas para mejorar su competitividad. En este ámbito, las cámaras de comercio tenemos una responsabilidad que asumimos con vocación de servicio público: ayudar a las empresas a afrontar sus desafíos y convertir las dificultades en oportunidades.
Desde la Cámara de Comercio de Madrid trabajamos con ese propósito desde 1887. Desde hace casi 140 años, somos la casa de las empresas madrileñas, un aliado útil, cercano y confiable que las acompaña en sus decisiones, impulsa sus capacidades y contribuye a que sus proyectos alcancen todo su potencial. Porque fortalecer a nuestras empresas significa fortalecer la economía de Madrid y ampliar las oportunidades de quienes viven y trabajan en nuestra región.
Y en este propósito tiene un lugar importante la internacionalización. Salir al exterior a encontrar nuevos mercados y a competir no puede ser una opción reservada a las grandes compañías. Tiene que estar al alcance de cualquier empresa madrileña que cuente con un producto o un servicio competitivo y ambición de crecer. Nuestra hoja de ruta consiste en acompañar a cada empresa según su grado de madurez internacional: desde la primera exportación hasta la diversificación de mercados, la búsqueda de socios comerciales o la consolidación de una presencia estable en el exterior. Para ello, combinamos asesoramiento técnico, formación, información sobre mercados, apoyo documental y acciones de promoción internacional.
Los resultados de 2025 muestran la dimensión de ese esfuerzo: en la Cámara atendimos a 11.726 empresas en el área internacional y expedimos 25.323 certificados de exportación y legalizaciones. Además, desarrollamos 17 acciones de promoción internacional con la participación de 71 empresas y, mediante el Programa de Técnicos de Comercio Exterior, realizamos 1.496 acciones que beneficiaron a 3.430 empresas. Y la Ventanilla Única Internacional constituye otro instrumento de apoyo especialmente útil: durante ese año ofreció 847 asesoramientos a empresas y emprendedores y organizó 30 talleres de sensibilización exportadora, con 985 asistentes.
Pero el éxito no se mide solo por cuántas empresas acompañamos, sino por cuántas consiguen crecer, diversificar sus mercados y consolidar sus ventas internacionales de forma rentable. Nuestro objetivo es que las empresas no salgan al exterior de manera improvisada, sino con una estrategia que les permita conocer la demanda, calcular sus costes, cumplir los requisitos del mercado de destino y construir relaciones comerciales duraderas.
En definitiva, debemos seguir creando las condiciones para que todo ese talento pueda desarrollarse, todo ese emprendimiento logre abrirse paso, para que las empresas encuentren oportunidades y para que emprender siga siendo una opción atractiva y viable. Porque el futuro de Madrid no se construye únicamente con grandes proyectos e inversiones, sino también con miles de decisiones empresariales que, cada día, sostienen nuestra economía y generan nuevas posibilidades.
Cuando una pyme avanza, avanza Madrid. Y cuando Madrid progresa, contribuye al progreso de toda España. Esa es la razón por la que debemos reconocer a nuestras empresas, acompañarlas en sus retos y trabajar para que puedan crecer con confianza. Su futuro es, en buena medida, nuestro futuro colectivo.
