Es mas, según los economistas del Mariana en todos los casos en que se estudie la evolución de los pagos a la Seguridad Social, si se toman los datos agregados de la recaudación española por cotizaciones sociales, estos últimos arrojan una imagen relativamente beneficiosa para nuestro país. No en vano se sitúa en el 12,7% del PIB, ligeramente por debajo de los trece puntos porcentuales que corresponden al conjunto de la Unión Europea de 27 países.
De hecho, las cuotas a cargo del trabajador equivalen al 3,2%. Este porcentaje se encuentra notablemente por debajo del 5,9% propio de la UE. No obstante, el informe resalta que las cargas de las que se hacen cargo las empresas ofrecen una realidad muy distinta. Y es que se sitúan en el mencionado 9,5%, entre las más altas de las grandes economías del euro y 2,5 puntos por encima del promedio del club comunitario.
En este contexto, los economistas conminan a no caer en el «error» de considerar a trabajador y empresa como dos compartimentos estancos. «La teoría de la incidencia fiscal y la evidencia empírica coinciden en que buena parte de esa cotización termina trasladándose al salario en forma de menor retribución», señalan. «Una cotización empresarial elevada significa, en la práctica, que el trabajador soporta una carga mayor de la que refleja su nómina», agregan. Es más, el IRPF y las cotizaciones a cargo de un trabajador que percibe el salario medio han aumentado un 17,6% en términos reales entre el primer trimestre de 2018 y el segundo de 2026, mientras que su salario neto ha perdido un 3,8% de poder adquisitivo.
Para analizar la evolución de la nómina, los autores del estudio utilizan los datos de salario bruto medio de la Encuesta Trimestral de Coste Laboral del Instituto Nacional de Estadística y estiman el IRPF y las cotizaciones correspondientes a un trabajador menor de 65 años, sin hijos ni discapacidad, con contrato indefinido, en régimen común y sin deducciones adicionales. El documento precisa que se trata de una estimación para ese perfil y no de la media observada de los salarios netos. Según estos cálculos, el salario bruto mensual pasó de 1.909,66 euros a 2.464,45 euros. Se trata de un incremento nominal del 29,1% y del 0,4% una vez descontada la inflación. Sin embargo, los descuentos por IRPF y cotizaciones aumentaron de 370,73 a 560,72 euros mensuales. En otras palabras, un 51,2% en términos nominales y un 17,6% descontada la inflación.
Por su parte, el salario neto estimado se elevó de 1.538,93 a 1.903,73 euros mensuales. Se trata de un 23,7% más, por debajo del incremento de los precios del 28,6% utilizado en la comparación. Para conservar el poder adquisitivo inicial, el trabajador necesitaría unos 75 euros netos más al mes, equivalentes a unos 904 euros anuales en doce mensualidades, según el informe.
De acuerdo con este ejercicio, y manteniendo la renta por habitante utilizada en el cálculo, la presión fiscal española tendría que situarse en el 25,7% del PIB para igualar el sacrificio fiscal de Alemania, frente al 37,3% que recoge la tabla de comparación para España. Por tanto, el informe concluye que el incremento de las cotizaciones acaba trasladándose, directa o indirectamente, tanto a empresas como a trabajadores.

