En lo que va de 2026, 129 licitaciones de vivienda han quedado desiertas, impidiendo adjudicar actuaciones valoradas en 128,5 millones de euros, según datos de licitaciones.io.
En este ambiente, el Banco de España estima que el país acumula una carencia cercana a 750.000 viviendas, mientras la creación de hogares supera ampliamente a las viviendas terminadas.
Además de las 129 licitaciones completamente desiertas, otras 20 solo pudieron adjudicar parte de sus contratos. En total, se contabilizan 255 lotes sin adjudicar, de los cuales 214 no recibieron ninguna oferta. La mayor parte corresponde a proyectos de construcción y rehabilitación residencial, seguidos de actuaciones sobre suelo y patrimonio público.
La situación no es nueva. Desde 2021, alrededor del 10% de las licitaciones públicas de vivienda terminan sin adjudicatario, lo que evidencia un problema estructural en la ejecución de la promoción pública.
Entre las principales causas figura el aumento de los costes de construcción, materiales y energía, que ha reducido el atractivo económico de numerosos contratos públicos. Esta falta de concurrencia también afecta al conjunto de la obra pública: la Confederación Nacional de la Construcción identifica más de 1.100 concursos sin ofertas durante el primer semestre del año.
El fenómeno alcanza incluso a grandes promociones. El caso más destacado es una promoción de 134 viviendas protegidas en Tenerife, valorada en 23,9 millones de euros y financiada con fondos europeos, que no recibió ninguna propuesta.
Por regiones, Andalucía lidera el número de licitaciones desiertas, seguida por la Comunidad Valenciana y Aragón. Sin embargo, Canarias concentra el mayor volumen económico afectado, con más de 50 millones de euros en proyectos sin adjudicar. En contraste, País Vasco, Navarra, Asturias y La Rioja no registraron licitaciones de vivienda completamente desiertas durante el periodo analizado.
