El consumo doméstico modera el ritmo de crecimiento en el 2T 2026 hasta el 1,5% interanual, por debajo del 3,5% registrado en el 1T, en un trimestre marcado por el aumento de la inflación y la incertidumbre geopolítica debido al conflicto entre EE. UU., Israel e Irán. La desaceleración tocó fondo en mayo y, en junio, comenzó a apreciarse una cierta reactivación del consumo, que cerró la última semana del mes con un avance del 3,4%.
Por métodos de pago, la desaceleración del consumo doméstico se debe a la caída de los reintegros, que retrocedieron un 4,0% en el 2T (–0,9% en el 1T). En cambio, el gasto presencial con tarjeta mantuvo un crecimiento relativamente sólido del 3,7%, una tasa próxima al promedio observado en 2025 (4,0%). Por su parte, el comercio electrónico mantuvo un crecimiento dinámico, del 6,6%, aunque algo inferior al 8,2% del 1T. El gasto mediante recibos cayó un 1,7% (+2,9% en el 1T), en parte como consecuencia de las rebajas fiscales aplicadas a los suministros energéticos.
Por categorías, la desaceleración fue generalizada, pero con un perfil de U durante el trimestre, tocando fondo en el mes de mayo y recuperándose en junio. La excepción fue transporte y gasolineras, cuyo crecimiento alcanzó el 7,6% en el trimestre (4,0% en el 1T), pero desacelerándose en junio gracias a la moderación de los precios de la energía. El gasto en bienes de primera necesidad mantuvo un comportamiento globalmente robusto en el trimestre, con un crecimiento del 3,9%, aunque ligeramente inferior al 5,0% del 1T. Por otro lado, el gasto en ocio y hostelería (2,6%) y en comercio minorista (2,7%) perdió algo más de dinamismo respecto al trimestre anterior (5,1% y 5,8%, respectivamente), condicionado en parte por efectos de calendario asociados a la Semana Santa.
El consumo por parte de los extranjeros se desaceleró ligeramente en el 2T, hasta el 10,1% interanual (12,4% en el 1T), aunque mantuvo un crecimiento de doble dígito.
