La mayor parte de esta carga económica corresponde a los costes directos derivados de la atención sanitaria, que ascienden a 14.900 millones de euros. Entre las patologías asociadas con mayor impacto destacan las enfermedades musculoesqueléticas, con un coste de 4.300 millones de euros, seguidas de la diabetes tipo 2 (3.000 millones), las enfermedades cardiovasculares (2.700 millones) y la enfermedad renal crónica (1.700 millones).
A estos costes se suman otros 4.700 millones de euros en costes indirectos relacionados con la pérdida de productividad y el impacto social de la enfermedad. El absentismo laboral y la inactividad económica representan 1.300 millones de euros cada uno, mientras que factores como el presentismo, los cuidados informales y la mortalidad prematura completan el peso económico asociado al exceso de peso.
El estudio, que analiza la situación en ocho países europeos, estima que el 56% de la población vive con sobrepeso u obesidad. Además, vincula esta condición a cerca de 278.000 fallecimientos anuales y a la pérdida de ocho millones de años de vida saludable en Europa.
La obesidad, un desafío creciente para los sistemas sanitarios
El informe subraya la estrecha relación entre la obesidad y numerosas enfermedades crónicas, entre ellas la diabetes tipo 2, las patologías cardiovasculares y la enfermedad renal crónica, y defiende la necesidad de abordar el problema mediante una estrategia integral y coordinada.
Aunque España ha incorporado la obesidad como una prioridad dentro de la Estrategia de Cronicidad del Sistema Nacional de Salud 2025-2028, los expertos señalan que persisten importantes desafíos. Entre ellos figuran la limitada financiación de los tratamientos farmacológicos, las listas de espera y las desigualdades territoriales en el acceso a procedimientos como la cirugía bariátrica.
Para hacer frente a esta situación, el informe propone una serie de medidas orientadas a mejorar la prevención y el tratamiento, entre ellas el reconocimiento de la obesidad como enfermedad crónica, la lucha contra el estigma asociado al peso, la ampliación del acceso a los recursos terapéuticos y la incorporación de esta patología en las estrategias europeas de salud cardiovascular.
