No obstante, la legislación protege el derecho de huelga y prohíbe cualquier represalia, sanción o despido relacionado con su ejercicio.
El descuento salarial dependerá de la remuneración de cada empleado e incluirá el salario diario, los complementos asociados y la parte proporcional de las pagas extraordinarias y del descanso semanal. En cambio, no afectará a las vacaciones ni a los días festivos. Durante la huelga, el trabajador permanece en situación de “alta especial”, por lo que se suspenden temporalmente las cotizaciones a la Seguridad Social.
Según explica el presidente del Registro de Economistas Asesores Laborales (EAL), Bravo, un trabajador con un salario medio anual de 29.540 euros perdería alrededor de 113 euros brutos, lo que equivale a unos 89 euros netos para una jornada laboral de lunes a viernes. En el caso del salario mediano, situado en 24.497 euros anuales, el coste de un día de huelga rondaría los 94 euros brutos.
Por su parte, los trabajadores que perciben el Salario Mínimo Interprofesional (SMI), fijado en 1.221 euros mensuales en 14 pagas, asumirían una reducción de entre 55 y 66 euros brutos, dependiendo de su jornada laboral. En términos netos, la pérdida se situaría en torno a 61 euros.
De este modo, el impacto económico de sumarse al paro oscilará en función del nivel salarial, aunque para un trabajador con ingresos medios la merma en la nómina rondará los 90 euros netos.
