Tras la protesta del sábado, los acampados pasaron la noche en el centro de Madrid con el objetivo de mantener la presión política. Durante la jornada organizaron la logística del campamento y recibieron el apoyo de nuevos participantes y simpatizantes.
El Sindicato de Inquilinas confía en ampliar la movilización en las próximas horas. Su portavoz, Alicia del Río, animó a los ciudadanos a sumarse a una protesta que considera decisiva para lograr avances en materia de vivienda.
La organización teme además que el futuro decreto llegue descafeinado y sin algunas de las medidas que considera fundamentales, entre ellas una mayor estabilidad para los contratos de alquiler.
Aunque rechazan comparar la protesta con el 15-M, los convocantes aseguran que la acampada tiene un objetivo concreto: impulsar la aprobación de medidas que refuercen el derecho a la vivienda y eviten nuevos casos como el de Maricarmen.

