Se trata de su nivel más alto en casi tres años y medio y confirma una sólida expansión de la actividad del sector privado. El avance fue generalizado. Tanto la industria manufacturera como los servicios aceleraron su crecimiento, mientras que los cinco principales países de la zona euro registraron expansión simultáneamente, algo que no ocurría desde noviembre de 2025.
España volvió a liderar el crecimiento económico, seguida de Irlanda. Alemania consolidó su recuperación con uno de sus mejores registros desde comienzos de 2022, mientras que Francia e Italia mantuvieron ritmos más moderados.
El sector servicios destacó especialmente, con un PMI de 53 puntos, su nivel más elevado desde noviembre de 2025. Según Chris Williamson, economista jefe de S&P Global Market Intelligence, la recuperación ya no depende únicamente de la industria, sino que se está extendiendo al conjunto de la economía. Las encuestas apuntan a un crecimiento del PIB cercano al 0,4% trimestral de cara al último tramo del año.
La demanda también mostró fortaleza. Los nuevos pedidos crecieron al ritmo más intenso de los últimos 41 meses, impulsados en parte por el fuerte aumento de las exportaciones. Esta mejora ha comenzado a generar presión sobre la capacidad productiva y ha provocado el primer aumento de la cartera de pedidos pendientes desde mediados de 2022.
Ante este escenario, las empresas siguieron contratando personal en septiembre, prolongando la tendencia de creación de empleo iniciada en agosto. Asimismo, las perspectivas empresariales continúan siendo positivas, aunque todavía por debajo de los niveles históricos.
El informe también refleja un repunte de las presiones inflacionistas, con una aceleración tanto de los costes como de los precios de venta, especialmente en el sector manufacturero.
Según Williamson, buena parte del crecimiento actual procede de los servicios vinculados a las tecnologías de la información, impulsados por las inversiones en inteligencia artificial y apoyados por la fortaleza de los servicios profesionales. También destaca la resistencia de los servicios orientados al consumo, pese al encarecimiento reciente de la energía.
