Así, la general pasó del 4,1% de mayo al 3,5% de junio; y la núcleo se desaceleró del 2,9% de mayo al 2,6% en junio. El número de partidas con tasas de inflación por debajo del 2% aumentó, lo que en conjunto apunta a una desinflación tras el repunte ocasionado por las tensiones bélicas en oriente próximo más rápida de lo esperado. El dato reduce la urgencia de la Fed por aumentar los tipos de interés.
Datos
El IPC general de EE. UU. cayó un -0,4% intermensual en junio, tras el avance del 0,5% registrado en mayo. Con ello, la tasa interanual se moderó hasta el 3,5%, por debajo del 3,8% esperado por el consenso de analistas. Esto supone una moderación importante desde el 4,1% registrado en mayo.La inflación núcleo, que excluye alimentos y energía, se mantuvo prácticamente estable en términos intermensuales (0,0% frente al avance del 0,2% esperado por el consenso). Con ello, la tasa interanual bajó hasta el 2,6% (frente al 2,8% esperado; y desde el 2,9% de mayo).El dato fue considerablemente más positivo (por reducido) de lo esperado. No solo la energía restó más inflación de la prevista, sino que la moderación fue también evidente en varios de los componentes que la Fed considera más relevantes para evaluar las presiones inflacionistas subyacentes.
Valoración
La caída del IPC en el mes estuvo impulsada principalmente por la energía, y en particular por la fuerte corrección de los precios de la gasolina (-9,7% m/m). Sin embargo, también las partidas no energéticas se moderaron. Así, mientras la inflación núcleo permaneció plana en el mes, la denominada inflación “súper núcleo”, que excluye energía y el alquiler de vivienda (y que capta mejor las presiones de precios más vinculadas a salarios y demanda interna) se redujo un -0,1% en el mes.
La moderación de la núcleo se explica sobre todo por la moderación del componente de vivienda (shelter), que representa la mayor partida dentro del IPC (pesa más de un 35% en la general y más de un 44% en la núcleo), y avanzó apenas un 0,1% mensual. En términos interanuales, su inflación se situó en el 3,3%, igualando los mínimos observados en febrero y situándose entre los registros más bajos del último año, lo que apunta a que la desaceleración de los nuevos alquileres se está trasladando gradualmente a los índices oficiales.Por otro lado, el descenso de la súpernúcleo apunta a una desaceleración de las categorías de servicios más sensibles al ciclo económico.
La distribución de la inflación por partidas se volvió algo más heterogénea en junio. Así, el número de partidas con inflaciones superiores al 4% se mantuvo bastante estable, mientras que aumentó el número de componentes con inflaciones situadas entre el 0% y el 2%. Persisten, por tanto, focos de inflación (por ejemplo, determinadas categorías sanitarias o servicios específicos), pero no se aprecia una generalización de las presiones inflacionistas entre diferentes partidas. Todo esto sugiere que el shock energético asociado a las tensiones en torno al estrecho de Ormuz se está reviritiendo con rapidez en los precios energéticos y, lo que es más importante, que su transmisión al resto de la cesta de consumo ha sido más limitada de lo esperado.
En cuanto al efecto del mundial de fútbol aunque se dejó notar (partidas como las entradas a eventos deportivos o el alquiler de coches tuvieron algunas de las mayores aceleraciones mensuales), fue únicamente en partidas de poco peso en la cesta, lo que ha permitido que el efecto general se mantuviese contenido. Por último, aunque algunas categorías tecnológicas mostraron movimientos alcistas puntuales y de entidad, en conjunto los bienes relacionados con electrónica, ordenadores o equipos audiovisuales siguieron arrojando una señal de contención. Aunque existen tensiones derivadas de mayores costes de chips, memoria o almacenamiento, por el momento parecen demasiado localizadas y reducidas para alterar de forma apreciable la trayectoria de la inflación agregada. La reacción de los mercados sugiere que este dato de inflación reduce claramente la urgencia de nuevas subidas de tipos en el corto plazo y dificulta justificar un endurecimiento adicional de la política monetaria. Así, tras el dato los inversores continuaron descontando una subida de tipos en 2026, aunque la probabilidad de una segunda en 2027 se ha atenuado (pasando de descontarse como segura a muy probable, al 70%). Por otro lado, también los tipos soberanos están cayendo con fuerza, en particular en los tramos cortos, apuntando la curva de Treasurys (-9,6 p.b. el 2 años). El dólar, por su parte, se depreció ligeramente frente a sus principales pares (EURUSD en 1,145).

