En Estados Unidos, Kevin Warsh ha demostrado ser más ortodoxo de lo que muchos esperaban, confirmando que la credibilidad antiinflacionaria sigue siendo el eje central de la Reserva Federal. Las presiones inflacionarias por el lado de la oferta aún dificultan un giro acomodaticio a corto plazo, aunque la inflación subyacente seguirá moderándose de forma gradual. El mercado laboral, por su parte, muestra los primeros síntomas de enfriamiento sin perder su solidez. Nuestro escenario central contempla un ciclo de bajadas de tipos muy gradual entre finales de 2026 y principios de 2027, y prevemos un enfoque cauteloso a lo largo de este año.
En este contexto, los bonos del Tesoro estadounidense vuelven a ofrecer valor para inversores capaces de tolerar cierta volatilidad a corto plazo. Los niveles actuales de rendimiento permiten generar rentas atractivas a largo plazo y, si los tipos caen, también ofrecen potencial de revalorización. El tramo intermedio de la curva, entre cinco y diez años, presenta hoy la mejor relación riesgo/rentabilidad, aunque creemos necesario un cierto grado de selectividad. Mantenemos mayor cautela respecto al extremo largo, más expuesto a la incertidumbre fiscal, las elevadas necesidades de emisión y la volatilidad de la prima a plazo.
En Europa, el panorama es algo más complejo. La mayor dependencia energética de la región hace a la economía más vulnerable a posibles subidas del precio de la energía, mientras que unas condiciones financieras más restrictivas amenazan con penalizar un crecimiento ya frágil. El Banco Central Europeo mantendrá un enfoque muy cauteloso, y los mercados ya descuentan algunas subidas de tipos adicionales que, en nuestra opinión, difícilmente superará. También aquí vemos valor principalmente en los bonos gubernamentales de las principales economías con vencimientos intermedios.
El mensaje de fondo es claro. No es necesario esperar el momento perfecto para entrar en el mercado. La renta fija ha recuperado su papel como fuente de ingresos, y antes que hacer una apuesta direccional sobre la Fed o el BCE, tiene más sentido construir carteras diversificadas y de alta calidad con foco en el tramo medio de la curva. Es hoy una estrategia sólida y bien fundamentada.
