Los créditos ICO y la financiación avalada por este organismo movilizaron cerca de 140.700 millones de euros entre 2019 y 2024. Ahora, muchas empresas deberán ajustar sus calendarios de pago a su capacidad real de generación de caja, recurriendo en algunos casos a extensiones de plazo, periodos de carencia o nuevas fuentes de financiación.
Pese a ello, la calidad crediticia sigue siendo sólida. Más del 80% de los fondos registra tasas de impago inferiores al 2%, aunque aumenta el número de carteras con niveles moderados de morosidad coincidiendo con el inicio de los vencimientos más exigentes.
El estudio también refleja optimismo sobre la economía española. El 95% de los fondos espera una evolución favorable en los próximos 12 a 18 meses, apoyada en un crecimiento superior al de la eurozona. Esta confianza se traduce en una actividad sostenida y en una elevada capacidad inversora, ya que el 96% de las entidades mantiene o amplía sus recursos para invertir.
En cuanto a los criterios de inversión, las garantías han ganado peso y superan por primera vez a la capacidad de generación de caja como principal factor para aprobar operaciones. Además, la calidad del equipo gestor y el sector de actividad se consolidan como elementos clave en la toma de decisiones.
Por sectores, Defensa y Seguridad, así como Salud y Biotecnología, encabezan las preferencias de los fondos, mientras que los criterios ESG pierden protagonismo. Paralelamente, la inteligencia artificial gana terreno en análisis de riesgos, valoración crediticia y procesos de due diligence.
BDO concluye que el mercado de financiación alternativa afronta una etapa de mayor actividad y selectividad, llamada a desempeñar un papel relevante en la refinanciación de los préstamos ICO que vencen en los próximos años.
