El operador ferroviario imprimió una marcha más a su actividad fuera del mercado nacional para dejar atrás los números rojos de 1,8 millones de euros que arrastraba de los dos últimos años en favor de un beneficio neto de 2 millones. Para ello, Renfe Proyectos Internacionales se apoyó en un crecimiento del 21% en los ingresos hasta superar los 20,4 millones, aún lejos de representar el 10% de la facturación del grupo -que rondó los 4.480 millones-, la meta fijada para 2028.
Detrás de este avance, explica la compañía pública en su memoria, se encuentra el impulso del negocio en México, donde Renfe trabaja como operador en la sombra del Tren Maya -un corredor de cerca de 1.550 kilómetros al sureste del país-. En este mercado concentró el motor de su facturación, en torno a 15,6 millones en ingresos e instaló una filial para concurrir a futuras licitaciones ferroviarias en el país.
El principal activo, no obstante, lo concentra en el tren de alta velocidad Haramain entre La Meca y Medina (Arabia Saudí) -su principal corredor con cerca de 10 millones de pasajeros en el último año-. Su balance recoge, por un lado, 137,2 millones de euros en obra ejecutada pendiente de facturar, a la espera de la autorización del operador estatal Saudi Arabian Railways. Además, la sociedad mantiene registrados 134,2 millones en derechos de cobro frente a Saudi Spanish Train Project Company, donde se agrupa el consorcio hispano-saudí, y otros 136,9 millones en concepto de obra facturada por anticipado vinculada al mismo proyecto.
Fuentes de la compañía subrayan que estas cifras derivan de la mecánica contractual y contable de un proyecto de larga duración, cuya ejecución se desarrolla a lo largo de diferentes fases y con distintos momentos de reconocimiento contable, facturación y cobro, siendo esto «habitual en proyectos internacionales de estas características». Las mismas fuentes destacan, además, que «el auditor ha retirado en 2025 la salvedad que venía incorporando en ejercicios anteriores en relación con esta materia».
En cualquier caso, se trata de un proyecto prioritario en el que la compañía permanecerá, al menos, hasta 2038 después de que ambos gobiernos rubricasen el pasado febrero una prórroga de cinco años para la operación y mantenimiento del corredor dotando al consorcio capitaneado por Renfe de una facturación adicional de unos 1.500 millones. Para la compañía, este hito «reafirma la confianza de las autoridades saudíes en el buen hacer de las empresas españolas, en general, y de Renfe como líder en particular».
En paralelo, la filial internacional de Renfe ha reforzado su presencia en varios mercados estratégicos. En Centroeuropa controla el 50% del operador ferroviario checo Leo Express, mientras que en Italia ha dado un paso más en su expansión con la adquisición, a finales de 2024, del 33% de Longitude Holding, propietaria de la marca ferroviaria regional Arenaways. La compañía también participa junto a Ineco como operador sombra del proyecto Rail Baltica, colabora en los estudios de viabilidad del futuro puente ferroviario sobre el Canal de Panamá y dispone de filiales en Estados Unidos, Emiratos Árabes Unidos y México.
Más dificultades ha encontrado para expandirse en Francia, donde la compañía decidió este año aparcar temporalmente su proyecto para conectar Barcelona y París en alta velocidad tras las dificultades acumuladas en el proceso de homologación de sus trenes y la imposibilidad de fijar un calendario fiable para culminarlo. La decisión, no obstante, no afecta a las conexiones que ya explota con Lyon y Marsella.
Por otro lado, Renfe también hace mención en su informe al panorama geopolítico para advertir de un posible impacto de la escalada bélica en Oriente Próximo. En concreto, recuerda que la guerra de Irán ha incrementado la volatilidad de los mercados energéticos, impulsado la inflación global y elevado la incertidumbre sobre los costes financieros y la evolución del tipo de cambio. No obstante, considera que todavía es prematuro evaluar si esta situación tendrá efectos sobre los resultados de 2026 o sobre la situación patrimonial de la empresa.
