El tráfico creció un 4%, hasta 208,4 millones de pasajeros, pese a los retrasos en la entrega de 29 aeronaves Boeing B-8200. Además, los ingresos por pasajero aumentaron un 7%.
La aerolínea reconoce que existe una elevada incertidumbre por el impacto del conflicto en Oriente Medio
Los ingresos totales del grupo crecieron un 11%, hasta 15.540 millones de euros. Los ingresos por vuelos regulares aumentaron un 14%, hasta 10.560 millones, impulsados por el crecimiento del tráfico y por una subida del 10% en las tarifas aéreas, que compensó la caída del 7% registrada el año anterior. Los ingresos auxiliares avanzaron un 6%, hasta 4.990 millones de euros.
Por su parte, los costes operativos aumentaron un 6%, hasta 13.090 millones de euros, aunque el coste unitario por pasajero solo subió un 1%.
La aerolínea cerró el ejercicio con una posición de caja bruta de 3.600 millones de euros y caja neta de 2.100 millones, tras invertir 1.900 millones en capital, amortizar deuda por 1.200 millones y distribuir más de 900 millones entre los accionistas.»Es demasiado pronto para ofrecer una previsión significativa de beneficios para el ejercicio 2027″, ha dicho Ryanair Además, prevé amortizar la próxima semana su último bono de 1.200 millones de euros, lo que dejará al grupo «prácticamente libre de deuda».
La compañía propondrá un dividendo final de 0,195 euros por acción, pagadero en septiembre y sujeto a la aprobación de la junta general de accionistas.
De cara al ejercicio 2026-2027, Ryanair prevé transportar 216 millones de pasajeros, un 4% más. La compañía reconoció, no obstante, que existe una elevada incertidumbre por el impacto del conflicto en Oriente Medio, el encarecimiento del combustible, la inflación y la debilidad de las reservas de última hora.
