Estos productos se comercializaban junto a hipotecas, préstamos o tarjetas para cubrir posibles impagos por desempleo, enfermedad o fallecimiento, aunque las controversias surgieron por su comercialización y las elevadas comisiones asociadas.
La filial británica del banco ha reconocido la existencia de tres demandas colectivas que agrupan a unos 40.000 clientes. La entidad atribuye este resurgimiento a una reciente resolución judicial en Reino Unido que facilita la tramitación de reclamaciones colectivas, impulsando nuevas acciones legales.
Santander considera que este movimiento podría extenderse también a otros litigios vinculados a financiación al consumo, aunque subraya que no se trata de un problema exclusivo de la entidad, sino de una cuestión que afecta al conjunto del sector financiero británico.
Pese a ello, el banco estima que el impacto será muy inferior al de anteriores procedimientos. En el punto álgido del escándalo de los PPI, la banca británica afrontó más de 32 millones de reclamaciones y compensaciones por valor de 38.000 millones de libras.
Además, Santander mantiene abierto un litigio con Axa relacionado con estos seguros, con una exposición potencial de 528 millones de libras. Sin embargo, por el momento no ha realizado nuevas provisiones extraordinarias a la espera de conocer la evolución de los procedimientos judiciales.

