Lejos de ser una excepción, cada vez son más las personas que deciden quedarse en la ciudad para disfrutar de sus vacaciones o de parte de ellas. Es el llamado staycation, una tendencia que invita a redescubrir el lugar donde vivimos a través de planes culturales, terrazas, exposiciones o experiencias gastronómicas capaces de transportarnos a otros rincones del mundo sin necesidad de coger un avión.
En este nuevo concepto de vacaciones, la gastronomía se ha convertido en uno de los grandes atractivos. Una comida puede convertirse en un viaje a Japón, Italia o México, haciendo que el paladar sea el mejor pasaporte.
Pensando precisamente en todos aquellos que este verano se quedan en Madrid, Tiki Taco mantendrá abiertos sus tres restaurantes durante todo el mes de agosto, ofreciendo a madrileños y visitantes la posibilidad de seguir disfrutando de la auténtica cocina mexicana sin interrupciones.
La propuesta de Tiki Taco va mucho más allá de servir tacos. Su carta invita a descubrir algunos de los sabores más representativos de la cocina mexicana, desde la cochinita pibil o el pastor hasta el suadero o la tinga de pollo, además de propuestas propias que reinterpretan la tradición con personalidad.
Todo ello acompañado por margaritas, micheladas y otros cócteles que completan una experiencia capaz de trasladar al cliente, durante unas horas, a las calles de Ciudad de México, Oaxaca o Puebla.
Lejos de la imagen de un Madrid completamente vacío, agosto se ha consolidado como un mes perfecto para redescubrir la ciudad con menos prisas y disfrutar de aquellos planes para los que durante el resto del año apenas queda tiempo.
En ese escenario, Tiki Taco quiere convertirse en uno de esos destinos imprescindibles para quienes han decidido quedarse en la capital. Con sus tres restaurantes abiertos durante todo el mes de agosto, la cadena invita a madrileños, turistas y visitantes a convertir una comida o una cena en un viaje gastronómico a México.
Porque este verano, para desconectar, no hace falta recorrer miles de kilómetros. A veces basta con cruzar la puerta de un restaurante y dejar que los sabores hagan el resto.
