La reordenación del negocio internacional de Telefónica puesto en marcha en 2019 por el entonces presidente José María Álvarez Pallete ha cambiado el peso de sus mercados, hasta el punto de que España aporta el 40 % de los ingresos y del EBITDA ajustado, una proporción inédita en los últimos años.
La operadora ha acelerado en los dos últimos ejercicios la venta de prácticamente todos sus activos en Hispanoamérica, en un proceso que se aceleró en 2025, tras la entrada de Marc Murtra como presidente, con la venta de las filiales de Argentina, Perú, Colombia, Chile, México, Uruguay y Ecuador.
En 2019, la unidad de Hispanoamérica aportaba más del 20 % del negocio de una multinacional, cuyas cuentas estaban influenciadas por la volatilidad política y cambiaria de la región, uno de los factores que penalizaron durante años la evolución de estos negocios. Con todo ello, la compañía ha concentrado ahora su actividad en sus cuatro grandes mercados: España, Brasil, Alemania y Reino Unido, donde opera bajo el nombre de Virgin Media O2, en una sociedad que mantiene al 50 % junto a Liberty.
En el primer semestre de 2026, Telefónica obtuvo unos ingresos de 16.392 millones de euros, con España como principal contribuyente gracias al crecimiento comercial, la mejora de la rentabilidad y el aumento del flujo de caja. Brasil se consolida como segundo mercado del grupo, al aportarle el 31 %, y Alemania, el 23 %. El mayor peso del negocio español supone un cambio respecto al modelo que Telefónica mantuvo durante décadas, cuando Latinoamérica era uno de los principales motores de crecimiento, en los tiempos de César Alierta.
