El documento, que aún no está cerrado ni firmado, contempla que Irán se comprometa a no producir ni adquirir armas nucleares y a diluir sus reservas de uranio enriquecido, mientras que los detalles sobre el control de ese material quedarían para futuras negociaciones.
El texto también plantea una posible suspensión temporal de las sanciones estadounidenses sobre el petróleo iraní y la liberación de unos 25.000 millones de dólares en activos bloqueados, a través de mecanismos financieros con países de la región.
El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, aseguró este domingo que la firma del acuerdo podría producirse «en unas horas», aunque desde Irán se muestran más prudentes y aseguran que el texto todavía no está listo. Pakistán, mediador en las conversaciones, llegó incluso a dar por hecha una firma en un plazo de 24 horas.
En medio de este clima de optimismo, Trump criticó con dureza el ataque israelí de esta misma jornada contra Beirut, capital del Líbano. «El ataque de esta mañana contra Beirut no debería haber ocurrido, sobre todo en un día tan especial en el que estamos tan cerca de alcanzar un acuerdo de paz», escribió en su red Truth Social. El mandatario reconoció el derecho de Israel a defenderse, pero subrayó que la amenaza a la que respondía era «muy leve e insignificante» y que no hubo ni heridos ni muertos en ese incidente previo.
«Estamos muy cerca de un acuerdo que traerá la paz a la región, incluido el Líbano, y todas las partes deberían mantener la calma. Este podría ser el comienzo de una paz larga y hermosa. ¡No lo echemos a perder!», añadió Trump.
Pese al optimismo de Trump, el negociador jefe iraní, Mohamad Baqer Qalibaf, advirtió que «es imposible hablar de seguir adelante» con Estados Unidos si Washington no cumple sus compromisos respecto al Líbano, en una aparente alusión al propio acuerdo de paz que se negocia con Irán.
