Tras el intento de ataque cometido por un hombre que ya ha sido identificado, el presidente de Estados Unidos tuvo que ser evacuado de forma urgente del evento. Junto a él salieron también Melania Trump, JD Vance, varios políticos de Washington y periodistas. El sonido de los disparos provocó la rápida intervención del Servicio Secreto, que actuó de inmediato por temor a que el presidente pudiera resultar herido. Pese a lo llamativo del suceso, el mandatario ya ha sufrido, entre 2024 y 2026, dos intentos previos de acabar con su vida, uno de ellos causándole lesiones en la cara y la oreja.
El primer intento: un tirador en un tejado
El intento más trágicamente célebre de acabar con la vida del mandatario se produjo el 13 de julio de 2024, mientras Trump daba un mitin en Butler, Pensilvania, en el contexto de la campaña presidencial en la que se encontraba envuelto.
Según la información de las diferentes agencias de seguridad del país, un varón subió a un tejado armado con un fusil, se colocó y, tras unos momentos calculando el tiro, abrió fuego. La bala, por suerte, únicamente rozó al mandatario, que, debido a su gesticulación, movió la cara segundos antes del disparo, lo que le permitió salir con vida, aunque su oreja derecha fue rasgada por el proyectil. En este atentado falleció una persona, uno de los asistentes al evento, que recibió la bala, y varias personas más resultaron heridas.
Este suceso marcó en buena medida el resto de la campaña de Trump, y la fotografía del mandatario alzando el puño con la cara ensangrentada se volvió un fenómeno que recorrió internet.
El segundo intento: un fusil en un campo de golf
Pocos meses después, en septiembre de 2024, se produjo un segundo intento en el Trump International Golf Club de West Palm Beach, Florida. Un hombre armado con un rifle fue detectado escondido entre los arbustos mientras Trump jugaba al golf.
Los agentes del Servicio Secreto reaccionaron rápidamente y dispararon contra el sospechoso, quien intentó huir, pero fue detenido. Las investigaciones posteriores concluyeron que el individuo tenía la intención de asesinar a Trump aprovechando que en ese momento se encontraba relativamente sin vigilancia.
En este caso, como el Servicio Secreto logró frustrar el atentado antes de que ocurriera, no se reportaron víctimas mortales ni heridos, y el caso, aunque causó preocupación, no pasó a mayores.
Otros casos
En los años posteriores se registraron otros eventos de seguridad relevantes, aunque no todos llegaron a ejecutarse como ataques directos. Entre ellos, varios intentos de aproximación armada a eventos públicos, detenciones en controles de acceso y numerosas y habituales amenazas de muerte que recibe el mandatario.
El caso más reciente —sin contar el del pasado 25— se situó en Mar-a-Lago, la residencia de la familia Trump en Florida, que, de un tiempo a esta parte, se ha convertido en el cuartel general de Donald Trump.
El 22 de febrero de 2026, el Servicio Secreto de Estados Unidos abrió fuego contra Austin Tucker Martin, un joven de 21 años procedente de Cameron, Carolina del Norte, que habría accedido a los alrededores de Mar-a-Lago, la residencia privada de Donald Trump en Florida, portando supuestamente una escopeta y un bidón de gasolina. En ese momento, Trump se encontraba en Washington D. C., fuera del lugar de los hechos, aunque el suceso fue catalogado como un intento de asesinato frustrado
