La compañía señala que estas incidencias afectaban a sistemas, redes y dispositivos empresariales, comprometiendo la seguridad o la continuidad del negocio.
El malware concentró el 73% de las detecciones, mientras que el 44% de los incidentes estuvo relacionado con fugas o exposición de información. Además, un 39% correspondió a intentos de acceso sospechoso a cuentas bloqueadas y un 31% a comunicaciones con países considerados de alto riesgo.
La vigilancia se realiza desde los cuatro centros de operaciones de seguridad (SOC) que Vodafone mantiene en Madrid, Barcelona y Murcia, desde donde monitoriza infraestructuras tecnológicas de empresas y administraciones públicas las 24 horas del día.
La operadora protege actualmente 5,5 millones de líneas móviles empresariales, además de redes, servidores y dispositivos conectados. Según la compañía, la expansión del teletrabajo, el uso de servicios en la nube y la creciente dependencia del móvil han ampliado la superficie de exposición a los ciberataques.
Vodafone advierte de que los ciberdelincuentes ya no buscan únicamente vulnerar grandes infraestructuras, sino que utilizan como puerta de entrada dispositivos móviles, credenciales comprometidas o equipos sin actualizar. Por ello, insiste en la necesidad de reforzar la prevención, la monitorización continua y la capacidad de respuesta rápida ante incidentes.
La compañía destaca además que ha trasladado a las pymes servicios de protección avanzados que antes estaban reservados a grandes corporaciones, incluyendo análisis de vulnerabilidades, auditorías de seguridad y monitorización gestionada desde centros especializados. Según Vodafone, la ciberseguridad se ha convertido en un requisito esencial para garantizar la continuidad operativa de cualquier empresa.
