Las constructoras españolas Acciona y ACS se han adjudicado uno de los grandes contratos ferroviarios que estaban en juego en Australia. Ambas participarán en el desarrollo del proyecto Logan and Gold Coast Faster Rail (LGC), una actuación valorada en unos 3.400 millones de euros (5.750 millones de dólares australianos) destinada a aumentar la capacidad y eficiencia del tren que circula entre Brisbane y la región de Gold Coast, en el estado de Queensland.
Las compañías forman parte del consorcio ActivUs, la primera con sus equipos en el país y la segunda a través de su filial CIMIC, que a su vez encarga el desarrollo a CPB Contractors y UGL. A todas ellas se suman la ingeniería canadiense WSP y la consultora australiana y singapurense SMEC. Todas ellas serán las responsable del diseño y construcción del principal paquete de obras en colaboración con el Departamento de Transporte y Carreteras Principales de Queensland y el operador público Queensland Rail. En abril de 2025, todas ellas se adjudicaron el contrato de diseño y preconstrucción del paquete principal de obras.
El proyecto busca responder al fuerte crecimiento de la movilidad en el sureste del estado australiano y reforzar las conexiones ferroviarias antes de los Juegos Olímpicos y Paralímpicos de Brisbane 2032, un evento que se prevé que incremente notablemente la demanda de desplazamientos entre la capital y uno de los principales destinos turísticos del país. La iniciativa está concebida como una intervención estructural en un corredor ferroviario existente, con el objetivo de aumentar la frecuencia de trenes, mejorar los tiempos de viaje y reducir la congestión vial.
Las obras se centran en un tramo de unos 20 kilómetros entre Kuraby y Beenleigh, donde se ejecutará la ampliación de la infraestructura para pasar de dos a cuatro vías. Esta cuadruplicación permitirá separar el tráfico ferroviario de cercanías del de servicios exprés o de larga distancia, incrementando la capacidad de la red y facilitando operaciones más eficientes. Además, el plan contempla la modernización de nueve estaciones —Kuraby, Trinder Park, Woodridge, Kingston, Loganlea, Bethania, Edens Landing, Holmview y Beenleigh— mediante actuaciones de accesibilidad, ampliación de instalaciones y mejora de las conexiones con peatones, bicicletas y aparcamientos disuasorios.
Otra de las actuaciones relevantes es la eliminación de pasos a nivel en Woodridge, Bethania y Holmview, una medida orientada a aumentar la seguridad y reducir las interrupciones del tráfico tanto ferroviario como por carretera. Estas intervenciones implicarán la construcción de pasos elevados o subterráneos y constituyen una de las partes más complejas del proyecto por su impacto urbano y técnico. Paralelamente, se realizarán mejoras en los sistemas ferroviarios existentes, incluida la incorporación de tecnologías avanzadas de control y señalización destinadas a permitir una mayor densidad de circulación de trenes.
En la actualidad, el consorcio ha iniciado trabajos de estudios geotécnicos y desarrollo del diseño de estaciones y del corredor ferroviario, así como de su infraestructura asociada. Está previsto que las actividades de preparación del terreno comiencen en la primera mitad de 2026 y que las obras principales arranquen a finales de ese mismo año, en un calendario que anticipa varios años de ejecución y un pico de actividad laboral en la segunda mitad de la década.
