La renta fija vuelve a ofrecer rentabilidades atractivas, pero con sensibilidad acusada a los movimientos de los bancos centrales. La renta variable, por su parte, muestra un comportamiento asimétrico: concentración en grandes compañías tecnológicas en Estados Unidos, debilidad relativa en Europa y oportunidades selectivas en Asia y mercados emergentes. En este contexto, la gestión activa es relevante. Pero también lo es, y cada vez más, la arquitectura jurídica y fiscal del vehículo utilizado.
En un entorno en el que la rentabilidad bruta ya no es el único parámetro de análisis, la eficiencia estructural se convierte en un factor diferencial.
Diferencias estructurales
El fondo de inversión es, esencialmente, un instrumento financiero supervisado por la CNMV, diseñado para canalizar inversión colectiva en activos de mercado. El Unit Linked, en cambio, es jurídicamente un seguro de vida supervisado por la DGS-FP que incorpora una cesta de activos financieros en su interior.
Esta diferencia regulatoria no es solo una cuestión de producto; tiene implicaciones prácticas en fiscalidad, planificación sucesoria y protección patrimonial.
El fondo pertenece plenamente al ámbito financiero. El Unit Linked se inscribe en el ámbito asegurador con componente inversor. Esa dualidad explica buena parte de sus ventajas diferenciales.
Ventaja fiscal
En el actual ciclo de mercado, donde las carteras requieren ajustes tácticos frecuentes (duración en renta fija, rotaciones sectoriales, cambios geográficos) la fiscalidad puede convertirse en un coste silencioso.
El fondo tributa cuando se produce el reembolso. El Unit Linked permite realizar cambios internos de asignación sin impacto fiscal hasta el rescate. Este diferimiento no es un detalle técnico. Permite que el capital continúe trabajando íntegro, evita fricciones intermedias y facilita la planificación de rescates parciales de forma estratégica. En horizontes de medio y largo plazo, la optimización del interés compuesto adquiere una relevancia sustancial.
En determinadas estructuras, como PIAS o SIALP, pueden existir además ventajas adicionales, siempre condicionadas al cumplimiento de requisitos normativos específicos. En un entorno fiscal cada vez más observado por el inversor patrimonial, esta eficiencia no es marginal.
Protección jurídica y sucesión
Más allá de la inversión, el Unit Linked es una herramienta de planificación patrimonial.
El fondo de inversión forma parte de la masa hereditaria y sigue el circuito ordinario de transmisión (testamento, aceptación y plazos administrativos), mientras el Unit Linked permite la designación directa de beneficiarios, facilitando liquidez y agilidad en la transmisión. Además, el seguro de vida mantiene una reducción específica en el Impuesto sobre Sucesiones y Donaciones (hasta 9.195 euros por heredero en normativa estatal, con posibles variaciones autonómicas).
Para patrimonios familiares, empresarios o profesionales que buscan ordenación sucesoria eficiente, esta característica introduce una dimensión estratégica que el fondo tradicional no contempla.
Arquitectura abierta y flexibilidad en un mercado más exigente
La dispersión actual entre activos ha incrementado la importancia de la selección. El Unit Linked, en su versión de arquitectura abierta, permite combinar múltiples gestoras y estrategias dentro de una misma póliza, adaptando el perfil de riesgo sin penalización fiscal inmediata.
En un ciclo menos predecible y con políticas monetarias menos acomodaticias, la flexibilidad deja de ser un atributo accesorio para convertirse en un elemento central de gestión patrimonial.
En definitiva, en un entorno macrofinanciero, donde el inversor exige coherencia entre rentabilidad, fiscalidad y transmisión intergeneracional, la elección del vehículo puede ser tan determinante como la elección del activo. Porque en esta fase del ciclo, la pregunta relevante no es solo cuánto se gana, sino cuánto se conserva y cómo se transmite. Y esa diferencia, cada vez más, la marca la estructura.
