Esta evolución coincide con las advertencias de diversos economistas, que relacionan la menor llegada de capital internacional con el estancamiento de la productividad, factor clave para el crecimiento empresarial y salarial. Al mismo tiempo, el gasto público ha aumentado de forma notable durante los últimos años.
Tras la crisis financiera de 2008, la inversión extranjera se recuperó progresivamente hasta alcanzar máximos en 2018. Desde entonces experimentó un fuerte retroceso, seguido de una recuperación parcial que no ha permitido recuperar los niveles previos. En 2025 volvió a registrarse una caída significativa.
En 2026, los principales países inversores en España son Estados Unidos, Reino Unido, Francia, Corea del Sur, Portugal, Italia, Alemania, Japón, Países Bajos y Noruega. También ha cambiado la distribución sectorial: la tecnología lidera actualmente la captación de capital, seguida por comercio, industria, ocio, inmobiliario y energía.
Madrid continúa siendo el principal destino de la inversión internacional, seguida de Cataluña. Tras ellas se sitúan la Comunidad Valenciana, Castilla y León, Andalucía, Galicia y Aragón.
Ante este escenario, distintas administraciones mantienen estrategias para atraer capital exterior, reforzando especialmente las relaciones económicas con mercados como México, China o Vietnam.

