La mayor parte de los fondos chinos se destinó a ampliar proyectos ya existentes, mientras que las inversiones en nuevas instalaciones fueron muy limitadas. Barcelona concentró el 45% del capital recibido y los principales sectores beneficiados fueron innovación, energía, inmobiliario y automoción.
Los expertos atribuyen este retroceso al mayor control de Pekín sobre la salida de capitales y a una estrategia orientada a desarrollar inversiones ya realizadas en lugar de abrir nuevos proyectos. Varias marcas chinas de automóviles, como SAIC, Chery o Geely, han optado por producir en España para sortear las restricciones comerciales europeas.
El descenso no se limita a China. Singapur, segundo inversor asiático en 2025, redujo un 90% su aportación hasta los 37 millones de euros.
Frente a ello, Corea del Sur y Japón han recuperado protagonismo. Las empresas coreanas invirtieron 565,3 millones de euros, veinte veces más que un año antes, principalmente en proyectos tecnológicos en Barcelona. Por su parte, Japón destinó 440,6 millones, once veces más que en 2025, combinando nuevas inversiones, ampliaciones y adquisiciones.
Barcelona fue el principal destino del capital japonés, seguida de Alicante, Castellón y Madrid. En conjunto, España captó 12.446 millones de euros de inversión extranjera durante el primer semestre, una cifra que apunta a un cierre anual superior a los 30.000 millones de euros.

