En concreto, un 11% de los propietarios considera bastante probable realizar este cambio, un 6% lo ve totalmente probable, y un 12% asegura que ya está operando bajo esta modalidad hoy en día. Por el contrario, un 46% de los propietarios de viviendas en alquiler no ven nada probable hacer este cambio hacia el arrendamiento temporal y un 26% lo consideran poco probable,
Entre los principales motivos señalados por los propietarios destaca la intención de reducir el riesgo de impago, un punto mencionado por el 33% de los encuestados, seguido muy de cerca por la búsqueda de una mayor seguridad jurídica (32%), al permitir una rotación más ágil de inquilinos. Asimismo, un 27% de los propietarios valora el mayor control sobre el uso de la vivienda, mientras que un 25% apunta a la posibilidad de obtener una mayor rentabilidad mediante precios más elevados.
Otros factores relevantes son la capacidad de recuperar la vivienda en un corto plazo (24%), el aumento de la demanda de alquiler temporal (21%) y la posibilidad de disfrutar del inmueble en periodos vacacionales (20%). Igualmente, también influyen aspectos como la flexibilidad para ajustar precios según la temporada (20%).
