La ratio de deuda se situó en el 101,4% del PIB en el segundo trimestre de 2026, 1,8 puntos menos que un año antes, pero todavía por encima de los niveles previos a la pandemia. Aunque el crecimiento económico ha sido el principal factor que ha favorecido esta reducción desde 2021, su efecto se ha moderado significativamente.
La AIReF destaca que el repunte de la inflación y las expectativas de tipos de interés más elevados han encarecido la financiación de los Estados. En España, las rentabilidades de la deuda han aumentado en todos los plazos, mientras que la menor presencia del Eurosistema en los mercados ha incrementado el peso de los inversores extranjeros en la deuda pública.
Pese a este escenario, la prima de riesgo española se mantiene contenida, en torno a los 65 puntos básicos, frente a los niveles más elevados registrados por Francia e Italia. Esta evolución refleja una mayor diferenciación entre emisores europeos según su fortaleza fiscal y nivel de endeudamiento.
El aumento de los costes de financiación ya empieza a trasladarse al Tesoro. El coste medio de las nuevas emisiones alcanzó el 3% en septiembre de 2026, frente al 2,4% de la deuda en circulación. Según la AIReF, cada incremento de 10 puntos básicos en el coste de financiación supone unos 220 millones de euros adicionales al año en intereses.
El organismo prevé que el gasto por intereses aumente del 2,5% al 2,8% del PIB entre 2026 y 2030, mientras que la deuda se reduciría en unos 5,5 puntos. Sin embargo, en escenarios de mayor tensión financiera, el gasto por intereses podría elevarse hasta el 3,5% del PIB y generar sobrecostes anuales de entre 9.000 y 15.000 millones de euros.
En ese contexto, la deuda seguiría disminuyendo, pero de forma más lenta. La AIReF concluye que unos tipos de interés persistentemente altos limitarán el margen fiscal y dificultarán una reducción más intensa del endeudamiento público en los próximos años.
