El informe señala que los principales retos se concentran en la reducción de emisiones, la electrificación de la demanda, el desarrollo de redes y el despliegue de sistemas de almacenamiento energético. Aunque la capacidad renovable sigue creciendo con fuerza, la demanda eléctrica evoluciona por debajo de lo previsto, lo que dificulta la integración eficiente de la nueva generación.
Además, la descarbonización avanza más lentamente de lo necesario en sectores como el transporte, la edificación, la agricultura y la gestión de residuos. También se observan retrasos en ámbitos clave como la eficiencia energética, el vehículo eléctrico y el hidrógeno renovable.
Frente a estas dificultades, el biometano destaca como una de las tecnologías con mejores perspectivas de crecimiento. Sin embargo, el estudio advierte de que será necesario acelerar el desarrollo de proyectos, consolidar un marco regulatorio estable y estimular la demanda para alcanzar los objetivos previstos.
Durante el coloquio posterior a la presentación, expertos de Naturgy, EY, la Universidad Complutense y el Instituto Internacional de Derecho y Medio Ambiente coincidieron en la necesidad de reforzar las señales regulatorias, acelerar las inversiones y desplegar infraestructuras para cerrar las brechas existentes.
Los participantes también subrayaron la importancia de adoptar una visión más realista sobre algunos objetivos del PNIEC, especialmente en materia de reducción de emisiones, almacenamiento, hidrógeno y electrificación del transporte. A su juicio, el éxito del plan dependerá de combinar la descarbonización con la competitividad económica, la seguridad de suministro y una ejecución más ágil de redes, interconexiones y proyectos energéticos.
En este contexto, la segunda mitad de la década será determinante para corregir retrasos y garantizar el cumplimiento de los compromisos energéticos y climáticos de España.
