Este incremento refleja la apuesta por modernizar instalaciones, ampliar capacidad productiva y ganar eficiencia en un entorno marcado por la incertidumbre internacional, el aumento de los costes laborales y la necesidad de mejorar la competitividad.
La industria cárnica lideró la inversión con 1.465,8 millones de euros, el 20,6% del total sectorial y un 8,3% más que el año anterior. Le siguieron bebidas (1.085,7 millones), panadería y pastas (868,3 millones, +12,6%), frutas y hortalizas (602,4 millones), alimentación animal (522,7 millones) y lácteos (467,5 millones).
La actividad también muestra señales de recuperación. La producción del sector creció un 1,7% en 2025, frente al 0,7% de 2024, dejando atrás la caída del 2,6% registrada en 2023. Además, la industria agroalimentaria elevó un 5,6% su Valor Agregado Bruto (VAB) en el primer semestre del año, más del doble del crecimiento de la economía española.
Sin embargo, la patronal considera insuficientes las medidas aprobadas por el Gobierno para afrontar el impacto del encarecimiento energético derivado de la prolongación del conflicto en el Golfo. FIAB reclama nuevas ayudas y advierte de que el aumento de los costes del gas y la electricidad podría generar un sobrecoste cercano a los 7.400 millones de euros para la industria manufacturera.
A estas dificultades se suma el deterioro del comercio exterior. Las exportaciones agroalimentarias cayeron un 2,1% en el primer semestre, hasta 40.470 millones de euros, poniendo fin a una década de crecimiento continuado. También descendieron los volúmenes exportados un 2,4%.
Entre las causas figuran el brote de peste porcina africana detectado a finales del pasado año, que provocó restricciones en algunos mercados, el aumento de los aranceles en países clave y las tensiones persistentes en las cadenas logísticas internacionales.
