Al inicio de su declaración, y tras las preguntas de la abogada del PSOE, ha negado que «triturara» la última página de los papeles de Bárcenas y en presencia del extesorero, tal y como declaró el propio Bárcenas en el marco de este juicio: «Es absolutamente falso». Además, en relación con los apodos de ‘El Barbas’ o el ‘El Asturiano’ ha indicado que «yo me llamo Mariano Rajoy como todo el mundo sabe, y luego cada uno me llama como quiere».
La abogada del Partido Socialista ha asegurado que «voy a protestar por todo», y la presidenta del Tribunal le ha pedido «que retire esa impertinencia». La letrada lo ha hecho y ha pedido disculpas.
Sobre Bárcenas, el expresidente del Gobierno ha manifestado que «fue durante muchos años el gerente del partido, luego fue el tesorero, y por tanto lo veía, pero yo no me ocupaba de los temas económicos». «No ocupaba demasiado tiempo», ha añadido. Durante el interrogatorio de la acusación de Podemos, Rajoy ha asegurado su relación con Bárcenas «cambió cuando yo tuve la seguridad y conciencia de que tenía 48 millones de euros en Suiza». «La ruptura se produjo cuando llegamos a la convicción de que no era trigo limpio. Recorría todo Madrid diciendo que el Gobierno no le apoyaba. Cosas de la vida misma», ha agregado. En este contexto, ha resaltado que «no he conocido al señor Villarejo nunca».
Por su parte, el ex jefe del Gobierno ha señalado respecto a Kitchen que «no ha habido ninguna operación política, luego conocimos que hubo una operación policial para coger el dinero del señor Bárcenas y averiguar quiénes eran sus testaferros». «Estoy convencido de que esa operación policial se adecuó totalmente a la legalidad», ha añadido.
Rajoy también ha dicho que la función de un ministro o de un secretario de Estado «no es ni tener confidentes ni saber en qué se gasta el dinero ni las operaciones». Así pues, ha relatado que «jamás supe nada de confidentes, ni de operaciones, ni de fondos reservados, y estuve un tiempo –y un tiempo muy difícil– en el Ministerio del Interior». «El secretario de Estado lo que hacía era firmar las grandes partidas. A partir de ahí no hacía absolutamente nada. No va a decir el secretario de estado que sea para esta u otra operación. Es absurdo pretender que el secretario de Estado se dedique a eso», ha reseñado tras ser preguntado por su etapa como ministro del Interior.
