Según los datos oficiales de la FIFA, ganar en Nueva York implicaría un ingreso de unos 62 millones de dólares (unos 55 millones de euros) que la organización de Infantino proporcionaría a la Federación. Esto correspondería a los 50 millones de dólares por ganar el torneo, unos 10 millones en concepto de participación y unos 2,5 para preparaciones previas La mayor parte de esta cantidad, como es natural, iría directamente a la Real Federación Española de Fútbol (RFEF), que recibiría, además de la copa dorada, un cheque menos dorado pero igualmente impresionante. Posteriormente, será la organización la que decidirá a qué y cómo destinar estos fondos.
A diferencia de lo que ocurre en otras federaciones, donde el reparto con la plantilla se fija como un porcentaje del premio (habitualmente entre el 20% y el 30%), la RFEF ha pactado con los jugadores una prima fija por cabeza. Cada uno de los 26 convocados recibiría 754.701,92 euros (unos 865.384,62 dólares al tipo de cambio actual) en caso de conquistar el título. Eso supone un desembolso conjunto de unos 19,6 millones de euros para toda la expedición. La RFEF se quedaría con el resto, unos 35 millones de euros.
Más allá del pago a los jugadores, la Federación se erige como una organización sin ánimo de lucro, por lo que estos superávits se destinan a la mejora y fomento del fútbol en nuestro país a nivel general. Con esto nos referimos a la mejora de instalaciones, la creación de centros de alto rendimiento, el aumento de becas deportivas y el apoyo a clubes o jugadores incipientes.
Ahora bien, los jugadores y la Federación no son los únicos que saldrían beneficiados por esta victoria. Hacienda también se llevaría un buen pellizco tras el título. Y es que, si bien en el caso de la Federación la tributación es muy baja, no ocurre lo mismo con los jugadores. A sus primas hay que restarles los impuestos que deben declararse ante la Agencia Tributaria.
De los 26 convocados por Luis de la Fuente, 17 juegan en clubes de LaLiga. Son Joan García, Unai Simón, Marc Pubill, Eric García, Aymeric Laporte, Pau Cubarsí, Marcos Llorente, Gavi, Dani Olmo, Álex Baena, Pedri, Ferran Torres, Nico Williams, Lamine Yamal, Mikel Oyarzabal, Víctor Muñoz y Borja Iglesias. Los otros nueve, entre ellos Rodri, Pedro Porro o Mikel Merino, militan en ligas extranjeras, principalmente en Inglaterra, por lo que su tributación por esta prima concreta no recaería sobre la Hacienda española.
De esos 19,6 millones de euros repartidos entre los 26 convocados, corresponden 12,8 millones a los 17 que juegan en LaLiga, según un estudio de Gestha. Esa es la parte de la prima que sí tributaría en España si el equipo gana el Mundial. La doctrina administrativa española califica estas primas como rentas del trabajo aunque no exista relación laboral entre el jugador y la RFEF, y como los futbolistas ya superan de por sí el último tramo del IRPF con sus salarios de club, la prima tributaría probablemente al tipo marginal máximo. Ese tipo, sin embargo, no es fijo, sino que depende de la comunidad autónoma o hacienda foral de residencia de cada jugador y oscila entre el 45% en Madrid y hasta el 50% en Cataluña o el 54% en la Comunidad Valenciana.
Con esos cálculos, Gestha estima que Hacienda ingresaría aproximadamente 6 millones de euros solo por estas primas. Unos 4,4 millones irían para la Agencia Estatal de Administración Tributaria, y el resto se repartiría entre las haciendas forales, con unos 350.000 euros para la de Navarra y alrededor de 300.000 euros tanto para la de Gipuzkoa como para la de Bizkaia. Y eso sin contar lo que tributarían el seleccionador y el resto del cuerpo técnico
