Entre los más destacados figura la polémica del llamado «besamanos» tras el 12 de Octubre de 2018, las dificultades para la formación de Gobierno en 2019 y el debate sobre el papel de la Corona con la entrada de Unidas Podemos en el Ejecutivo en 2020.
Ese mismo año, la investigación sobre las finanzas de Juan Carlos I y su posterior salida a Abu Dabi aumentaron la presión sobre la institución monárquica. También generó controversia la decisión del Gobierno de impedir la asistencia de Felipe VI al acto de entrega de despachos a los nuevos jueces en Barcelona, una ausencia que provocó críticas desde el ámbito judicial y la oposición.
En los años posteriores se sucedieron nuevos episodios simbólicos, como la espera de los Reyes al presidente del Gobierno en el desfile del 12 de Octubre de 2022, la inauguración del AVE Madrid-Murcia o las diferencias de criterio surgidas durante la tramitación de la ley de amnistía en 2023, cuando el Rey reiteró públicamente su defensa de la Constitución y del Estado de derecho.
La visita a Paiporta tras la DANA de 2024 marcó otro momento delicado. Mientras Sánchez abandonó el lugar tras los incidentes registrados, los Reyes permanecieron atendiendo a los vecinos afectados, lo que alimentó interpretaciones sobre el distanciamiento entre ambas instituciones.
En 2025 y 2026 continuaron los desencuentros, con ausencias del Gobierno en varias tomas de posesión internacionales a las que acudió únicamente Felipe VI y con las críticas del ministro Óscar Puente al monarca por algunos actos públicos. La crisis de Ceuta ha reavivado además el debate sobre el papel institucional del Rey, especialmente por el retraso de su visita a la ciudad autónoma y por su ausencia en reuniones clave relacionadas con la gestión de la emergencia.
Aunque los contactos entre el Gobierno y la Casa Real se han mantenido de forma regular, estos episodios han alimentado la percepción de un progresivo enfriamiento de las relaciones entre La Moncloa y la Corona durante los últimos años.
