La visita, prevista inicialmente para principios de agosto, ha sido aplazada en varias ocasiones por el Gobierno, que ha vinculado su realización a unas condiciones que no ha precisado.
La situación ha generado un intenso debate político. Mientras el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, ha asegurado que existen razones suficientes para que el Rey viaje a Ceuta y Melilla y ha anunciado que la visita se producirá en las próximas semanas, la oposición le acusa de retrasarla injustificadamente. El líder del PP, Alberto Núñez Feijóo, ha reclamado en varias ocasiones que se autorice el desplazamiento de Don Felipe.
Las críticas se centran en el uso del refrendo gubernamental, requisito constitucional para los actos oficiales del monarca. Los detractores del Ejecutivo consideran que esta herramienta se está utilizando para limitar la presencia institucional del Rey en asuntos de especial relevancia nacional.
El debate se ha intensificado porque distintos miembros del Gobierno han visitado Ceuta desde la crisis migratoria, mientras la presencia del jefe del Estado continúa pendiente. Esta circunstancia ha alimentado las críticas sobre la gestión política e institucional de la situación.
Según diversas interpretaciones, el retraso también ha contribuido a desplazar el foco del debate sobre las consecuencias de la crisis hacia la propia figura de la Corona. Sin embargo, expertos en derecho constitucional recuerdan que el Rey no puede actuar al margen del Gobierno sin generar un conflicto institucional, dado el papel que la Constitución atribuye a la Monarquía parlamentaria.
Desde el inicio de la crisis, Felipe VI mantuvo contactos con responsables políticos de Ceuta, Melilla y del Gobierno central para seguir la evolución de los acontecimientos, aunque su visita oficial sigue pendiente de autorización y de una fecha concreta.
El mensaje que recortó el Gobierno
El 1 de agosto la Casa del Rey consultó con Moncloa y Exteriores un mensaje que iba a ser difundido a la prensa. Moncloa suprimió un párrafo que hacía alusión a la violación y ataque a nuestra integridad territorial, y Exteriores eliminó la alusión a Marruecos. Tras los tijeretazos, el texto que quedó parecía una crítica a Moncloa, cuando no era lo que se pretendía. El mensaje, que molestó al Gobierno, quedó redactado de la siguiente forma:
«Su Majestad el Rey ha seguido con gran preocupación e indignación los graves acontecimientos en Ceuta y, en menor medida, también en Melilla. A lo largo de estos días, el Rey se ha mantenido en contacto, tanto con los presidentes de las dos Ciudades Autónomas, como con el presidente del Gobierno y el líder de la oposición. A todos les ha transmitido palabras de ánimo y firmeza. El Rey cree necesario adoptar todas aquellas medidas que transmitan de forma unida, clara y determinante a las poblaciones de Ceuta y Melilla el apoyo y cariño del resto de España. El Estado debe velar por su seguridad y por evitar que estos hechos– que además, se han traducido en una triste y trágica pérdida de decenas de vidas– vuelvan a repetirse».
Mientras el Rey refuerza su apoyo a Ceuta
Ante la imposibilidad de desplazarse a Ceuta tras la crisis migratoria, Felipe VI recibió el 6 de agosto en el Palacio de Marivent al presidente de la ciudad autónoma, Juan Jesús Vivas, quien trasladó públicamente la voluntad del monarca de visitar Ceuta y mostrar su respaldo a los ciudadanos.
Durante las semanas posteriores se produjeron nuevas tensiones políticas en torno a la visita, mientras el Gobierno y la Casa Real mantuvieron contactos para abordar la situación. Tras una reunión celebrada en Zarzuela entre Pedro Sánchez y el Rey, Moncloa rebajó la tensión institucional y avanzó que el jefe del Estado viajará a Ceuta y Melilla en las próximas semanas, aunque sin concretar fechas.
Mientras espera esa visita, Felipe VI ha mantenido diversos gestos de apoyo a la ciudad. Con motivo del Día de Ceuta, difundió un mensaje de respaldo a través de las redes de la Casa Real y contactó telefónicamente con Vivas para trasladarle la solidaridad de toda España y apelar a la unidad y la convivencia.
La cercanía de la Corona con Ceuta y Melilla se ha reflejado también en otras iniciativas recientes, como encuentros con representantes empresariales de ambas ciudades, actividades de la Guardia Real, la presencia de la Princesa de Asturias en Ceuta durante una escala militar y visitas institucionales de la Reina Sofía.
A la espera de concretar la agenda, la futura visita de Felipe VI a Ceuta y Melilla continúa siendo uno de los asuntos pendientes tras la crisis del pasado verano y estará marcada por su dimensión institucional y simbólica.
