A su vez, sigue afianzando la diversificación de su cartera crediticia y la calidad de sus activos, reduciendo aún más su tasa de morosidad, que se sitúa en el 1,57 %, una de las más bajas de las entidades significativas españolas, y mantiene un sólido coeficiente de solvencia phased in del 16,6 %.
El desglose de la cuenta de resultados muestra que el margen de intereses se sitúa en 525,4 millones, un 2,8 % inferior al primer semestre del año anterior, motivado por el contexto de tipos de interés, a lo que se le une el importe por 167 millones de euros de comisiones y diferencias de cambio (-1,8 %), que ha sido compensado en parte por el incremento en un 11,6 % del resultado de los negocios conjuntos, impulsado por la evolución de las alianzas estratégicas. El margen bruto continúa mostrando su solidez y se sitúa en 728 millones de euros, 0,7 % interanual inferior, en línea con las previsiones del Grupo.
La diferencia entre ingresos y gastos arroja un margen de explotación de 309,1 millones de euros y tras descontar pérdidas por deterioros de activos y provisiones, por importe de 52,4 millones, eleva los resultados antes de impuestos hasta los 256,7 millones de euros, un 10,4 % más que en el mismo semestre del año anterior. Tras descontar los impuestos por importe de 64 millones de euros, incluido el Impuesto sobre el Margen de Intereses y Comisiones (IMIC), más conocido como impuesto a la banca, por importe de 6,7 millones de euros, el resultado consolidado neto asciende a 192,7 millones de euros, un 8,5 % superior al mismo trimestre del año anterior. La rentabilidad (ROE) se mantiene estable por encima del 8 %, concretamente, un 8,1 %.
