Con los principales bancos centrales insistiendo en que la evolución de la inflación seguirá condicionando futuras decisiones sobre los tipos de interés, los inversores estarán pendientes de una batería de datos que puede redefinir las expectativas de política monetaria a ambos lados del Atlántico.
En Estados Unidos, el protagonismo recaerá sobre el deflactor del consumo privado (PCE), la referencia preferida de la Reserva Federal para evaluar las presiones inflacionistas. Junto a este indicador, los mercados analizarán con lupa el informe oficial de empleo de septiembre, una de las estadísticas más influyentes para anticipar los próximos movimientos de la Fed. También atraerán la atención la revisión del PIB del segundo trimestre, la encuesta de empleo privado de ADP, las solicitudes semanales de subsidio por desempleo y los índices PMI e ISM manufactureros.
En Europa, la principal referencia será el IPC de la eurozona correspondiente a septiembre. El dato resulta especialmente relevante para el Banco Central Europeo en un escenario marcado por la incertidumbre económica y por las recientes advertencias de Christine Lagarde sobre la rapidez con la que pueden cambiar las perspectivas económicas. Además, se publicarán las cifras de inflación de España y Alemania, los PMI manufactureros, la confianza del consumidor y el crecimiento del Reino Unido durante el segundo trimestre.
La agenda asiática tampoco carecerá de interés. Los inversores seguirán de cerca la decisión sobre tipos de interés del Banco de la Reserva de Australia, así como la evolución de la producción industrial japonesa y el PMI manufacturero de China, dos referencias importantes para calibrar el estado de la actividad en la región.
En el plano empresarial, la temporada de resultados ofrecerá también algunas citas destacadas, entre ellas las cuentas trimestrales de Audax y Micron, que servirán para tomar el pulso a sus respectivos sectores.
En definitiva, inflación, empleo y crecimiento económico volverán a ser los grandes catalizadores de una semana en la que los mercados buscarán señales más claras sobre el rumbo de los bancos centrales durante los próximos meses.

