La compañía española alcanza un valor de mercado de 135.665 millones de euros, frente a los 139.304 millones de su rival, reduciendo la distancia a niveles mínimos.
El acercamiento responde a la positiva evolución bursátil de Iberdrola, que acumula una revalorización superior al 10% en lo que va de año y del 30% en los últimos doce meses. Los analistas respaldan esta trayectoria gracias a la sólida ejecución de su estrategia, basada en la rotación de activos y una creciente apuesta por las redes eléctricas.
Por el contrario, NextEra atraviesa un periodo más complejo. La compañía se ha visto penalizada por las dificultades derivadas de la adquisición de Dominion Energy, una operación valorada en 66.000 millones de dólares que está encontrando obstáculos regulatorios y políticos. A ello se suman el encarecimiento de la financiación en Estados Unidos y una mayor oposición social a la expansión de los centros de datos, un área clave para su crecimiento futuro.
Mientras tanto, Iberdrola mantiene unas perspectivas de negocio sólidas. En su plan estratégico 2025-2028 contempla inversiones de 58.000 millones de euros, de los que 37.000 millones se destinarán a redes eléctricas. La compañía considera que estas infraestructuras serán esenciales para sostener el avance de la electrificación y el desarrollo de las energías renovables.
Con NextEra perdiendo impulso e Iberdrola en máximos históricos, la eléctrica española se encuentra más cerca que nunca de alcanzar un liderazgo mundial que persigue desde hace años.
